[Actualidad] Tame Impala - "The Slow Rush" (2020)

tame impala critica disco the slow rushRecuerdo fruncir el ceño la primera vez que escuché ‘Let It Happen’, tema que abría el ya lejano (qué fugaz es todo hoy en día) “Currents”, anterior disco de Tame Impala publicado en 2015. Fan cómo era de sus dos primeros trabajos, aquel alejamiento del rock para asomarse a terrenos electrónicos hizo que tuvieran que ser unas cuantas escuchas y, sobre todo, su concierto en el Primavera Sound lo que consiguieran que aceptara a este nuevo Kevin Parker. Cuando lo hice ya no hubo marcha atrás y aquel disco se ha convertido sin duda en uno de los que más he escuchado en este último lustro. Por eso esperaba con tantas ganas el nuevo paso del australiano, que ya desde adelantos cómo ‘Patience’, tema que finalmente no ha entrado en el disco (y no será por falta de calidad), apuntaba alto en ese nuevo camino por el que ha dejado definitivamente atrás a tantos grupos que bebieron de su buen gusto por actualizar la psicodelia. A día de hoy Tame Impala son inigualables, con un sonido propio y, sobre todo, consiguiendo sonar sinceros aún adentrándose en un universo de superproducciones y millones de likes que han llevado a Parker a trabajar con artistas como Lady Gaga, Kanye West o Travis Scott.

Adentrándonos ya en el disco, “The Slow Rush” no es un álbum conceptual pero sí que todo él gira irremediablemente en torno al paso del tiempo, los recuerdos de la infancia, vivir el momento y no sobrevivir a base de nostalgia. Es así desde ‘Instant Destiny’ y su juego con las capas de voz hasta la final ‘One More Hour’, que menciona el tiempo que ha pasado de manera literal y que cierra el disco reflexionando sobre el éxito y destacándose como el tema más orgánico de la colección. Antes, ‘Posthumous Forgiveness’ había teñido de dramatismo la relación de Parker con su padre en una oda de dos partes que va desde el golpe inicial hasta el anhelo infantil, como si de dos canciones se tratara. También ‘Lost in Yesterday’, que critica la nostalgia de quienes viven en un constante “día de la marmota” trayendo a primer plano una de las líneas de bajo marca de la casa que les pusieron en el mapa en su día. Y es que en lo musical seguimos encontrando pequeños detalles de los Tame Impala de siempre salteados en ese abrazo definitivo a la electrónica más bailable y colorida. Temas como ‘Borderline’, ‘Is It True’ o ‘Breathe Deeper’ son auténticos rompepistas, repletos de sintes noventeros y mucho groove sobre un colchón de graves y percusiones. Los agitados dos minutos de ‘Glimmer’ son puro ritmo de la noche y la inicial ‘One More Year’ nos hace viajar desde el house más orgánico y crepuscular hasta los Daft Punk más narcóticos, siempre con la hipnótica voz de Parker como protagonista. Todo ello hace que temas como ‘Tomorrow’s Dust’, totalmente psicodélico a base de percusiones y guitarras acústicas, o ‘It Might Be Time’, en el que remiten directamente a Supertramp y los primeros Tame Impala, sean meras anécdotas en el resultado final.

Si bien es cierto que “The Slow Rush” no termina de ser tan redondo como “Currents” ni nos deja unos singles tan claros como aquel, cada escucha nos adentra en nuevos terrenos y lo hace crecer. A la larga, probablemente lo recordemos como un disco más apasionante y, seguramente, también más completo. Lo mejor de todo es que en ese viaje todavía nos queda mucho por disfrutar.

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