[Actualidad] Él Mató a un Policía Motorizado – “La Síntesis O'Konor” (2017)

criticias-nuevos-discos-sintesis-o-konor-mato-policia-motorizadoLa fantasía de las leyendas siempre empieza en los lugares más insospechados, poniendo la revolución en manos de individuos tan corrientes como tú o como yo, que ayer compraban el pan en la tienda del barrio y hoy, después de alcanzar cierta notoriedad, siguen comprándole el pan al mismo tendero. Tal vez por eso son tan especiales. Desde su nacimiento en La Plata hace ya casi quince años, Él Mató a un Policía Motorizado se ganó el cariño de la gente con una fórmula tan sencilla como poco habitual: hablar de emociones universales con la naturalidad con la que le confesarías tus penas y anhelos al mejor de tus amigos. Una sensibilidad diferente a la hora de escribir canciones que les coronó, de manera democrática, como los primeros referentes de la monarquía humanística, un nuevo modelo de reinado que se iniciaba hace cinco años con "La Dinastía Escorpio". No exagero cuando afirmo con rotundidad que se trata del mejor disco argentino que jamás haya escuchado.

No obstante, aunque esta obra maestra siga a día de hoy tan vigente como entonces, un lustro da para mucho y la evolución es algo tan lógico como necesario para la propia supervivencia. Anticipando este cambio de sonido, Él Mato a un Policía Motorizado amenizaba la espera con la publicación a finales de 2015 de su EP "Violencia", donde ya se podían escuchar algunas de sus nuevas señas de identidad que acabarían por explotar del todo en el single "El Tesoro", antesala, está vez sí, de su tercer larga duración "La Síntesis O'Konor". Si hasta ahora la música de la banda platense se estructuraba en torno a un sólido muro de guitarras siderales, esta nueva entrega sigue haciéndonos disfrutar de las melodías más luminosas dando un mayor protagonismo a los teclados, los sintetizadores y un sinfín de arreglos que llevan el sonido a otra dimensión.

Grabado en el desierto texano, en los estudios Sonic Ranch, Él Mató enfrentaban por primera vez una producción más ambiciosa y en ese oasis en mitad de la nada encontraron a su disposición una amplia variedad de instrumentos que no dudaron en incorporar a su discurso. Precisamente los mismos cachivaches con los que debieron grabar en estos estudios Beach House. No es casual encontrar ciertas similitudes entre el sonido del nuevo trabajo de los argentinos y las sutiles atmósferas a golpe de sintetizador que propone el dúo norteamericano. Un abanico de tonos ochenteros que se propagan a lo largo de diez canciones que vagan por el cosmos y nunca terminan donde empezaron, como es en el caso de 'El Tesoro', la épica creciente detrás de 'Las Luces' o 'Destrucción', algo así como una fiesta hawaiana en clave disco en plena Estación Internacional, que hace saltar por los aires cualquier idea preconcebida del grupo y nos pone a bailar con un ritmazo en el que cabe casi todo lo que uno se pueda imaginar. Aunque para festiva la melodía instrumental que da nombre al disco. No sabemos quién será el tal O'Konor pero desde luego vivió los 80 y su síntesis mágica provoca el mejor colocón de cristales pop jamás probado.

Escuchando más nítida que nunca la voz de Santiago Motorizado, ganan en sentimiento canciones tan deliciosas y suaves como 'La Noche Eterna', 'Alguien Que Lo Merece' o el lamento en forma de mantra que se repite en 'Excalibur'. Pero una vez más es a través de estribillos aplastantes y melodías viscerales donde lucen sus auténticos himnos. 'Ahora Imagino Cosas' es buena prueba de ello. Una letra que conecta con todas esas veces que pelaríamos solos contra todos sin importar el resultado. Y desde luego, puestos a imaginar, nada más colosal que un heroico Santiago repartiendo hostias como panes en medio de una turba. No se queda atrás 'El Mundo Extraño', sin lugar a dudas lo mejor que han escrito en este álbum. Toda una declaración de sentimientos de esos que todos hemos sentido alguna vez y que salen de lo más profundo de las tripas, donde entre otras cosas vuelven a hablar mejor que nadie del amor de verdad, crudo, irracional y bello en sí mismo pese a sus dificultades. Y para terminar de desgarrarnos dejan para el final 'Fuego', corte que bien podrían haber firmado en sus inicios los New Order más melódicos y acertados. Desde entonces muy pocos habían sido sido capaces de usar con tan buen gusto la pegada de la batería y los sintetizadores para crear atmósferas así. Un alegato a la nostalgia donde la voz de Santiago vuelve a romperse para regalarnos otra joya que incluir a su colección. Ahora solo queda por ver cómo traducirán todos estos arreglos y sonidos al directo pero sea como sea, lo único que queremos es tenerlos de nuevo por aquí lo antes posible.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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