[Actualidad] Él Mató a un Policía Motorizado / Disciplina Atlántico (2015)

el-mato-a-un-policia-motorizado-violenciaLimbo Starr cerraba el 2015 editando dos pequeñas referencias bastante significativas, escuetas en cantidad aunque enormes en calidad. La primera confirma que aun a su ritmo la banda más grande de Latinoamérica, Él Mató a un Policía Motorizado, sigue ahí, tan intacta y estática como siempre. Su nuevo EP nos sirve de antesala (una que no nos cansaremos de recorrer) para la espera de un próximo álbum que, con suerte, podría ver la luz este 2016. Editado en precioso vinilo de 10”, este "Violencia" tiene la misma cualidad que "Dobles Fatigas" de Los Planetas y es que ambas bandas con cuatro canciones son capaces de traspasar más que muchos de los "grandes álbumes" nacionales del pasado año. En sus nuevas canciones, la contundencia en el ritmo y la precisión del bajo le dan un precioso pase a las características guitarras motorizadas. La voz de Santiago, más limpia que de costumbre, canta mantras cotidianos platenses para abrir fuego con una ‘Violencia’ que, en esta ocasión, se presenta más contenida. Tras ésta llegan los preciosos juegos de guitarra que nos invitan a perdernos en ‘El Baile de la Colina’. En ‘Rucho’ apagan las voces para crear un crescendo desde la calma más noise y de ahí hasta un final que sí, llega demasiado pronto, pero al fin y al cabo, y parafraseando la propia canción, "este fin de todo llega como aire fresco". Un cierre hipnótico, hermoso y maldito a la vez, retomando la esencia más pura y salvaje de lo que debería ser la música y recordándonos siempre que menos es más. Y lo más estimulante de esta entrega es que viendo lo sobresaliente que es en sí misma miedo nos da que secreto perfectamente guardado se reservan para su próxima edición en largo.

disciplina-atlantico-ep-criticaLa segunda novedad es el sorprendente debut de Disciplina Atlántico, también editado en 10”. Echando un vistazo a la información sobre la banda en las redes del Limbo, encuentro que alguien los describe como "tan enigmáticos como accesibles" y desde luego no se me ocurren mejores líneas para definir estas cuatro canciones, que en cualquier caso no parecen querer dejar a nadie indiferente. Lo cierto es que es posible que las primeras escuchas desconcierten, aun así desprende cierto magnetismo que te hará volver y volver hasta concluir que sí, que estamos ante una banda diferente que tiene mucho que decir y que lo dice a su manera en temas como ‘Parquesol’. Aquí hay “ochentas” pero que nadie se alarme que son de los buenos, de los que sirvieron de transición a los noventa. Por su parte, la capacidad transmisora de ‘El Centro del Bosque’ y la brillante oscuridad de ‘Ellos’ hacen de estas las más retorcidas e hirientes del lote, uno bello y salvaje que nos encontramos casi de sorpresa y que se completa con el delirio “political-incorrectness-psicodélico" de ‘Las Radiaciones del Móvil’. De cerca, pero que muy de cerca, habrá que seguirlos.

Sobre el Autor

David Doinel

Tengo un podio en mi casa, soy el primero cuando quiero.

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