Fermín Muguruza & New Orleans Basque Orkestra @ Festival Cultura Inquieta (Getafe) 30-06-2016

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Tras doce años de silencio forzado en la capital, de conciertos clandestinos y de visitas acompañando a otros artistas como Manu Chao, Fermín Muguruza por fin volvía a Madrid con todas las de la ley, con su nombre y apellidos en letras grandes y con el respaldo de un Cultura Inquieta implacable ante la censura y que abría por todo lo alto esta nueva edición de su ciclo veraniego de conciertos. Lo hacían además con cambio de recinto, el que les llevaba de la Plaza de Toros de Getafe al Polideportivo de San Isidro, donde, al aire libre y con un suelo de césped artificial, nos encontramos más cómodos que nunca.

Y no solo por el regreso de Fermín la cita era especial. Muguruza llegaba acompañado de parte de los músicos de New Orleans con los que grabó recientemente “Nola?”, disco que venía acompañado de un documental sobre las consecuencias del Katrina en la comunidad y con el que recopilaba parte de su carrera pasando las canciones por el matiz del delta del Mississippi. Desde sus inicios con Kortatu hasta sus últimos trabajos en solitario, Fermín siempre ha demostrado que sus inquietudes musicales son tan grandes como las políticas, y con un inalterable espíritu reivindicativo ha pasado por el punk rock, el ska, el metal, los sonidos jamaicanos o el dub con una personalidad inquebrantable. Tal vez sea por ello “Nola?” su obra definitiva, un disco en el que convergen todas sus etapas en un crisol de culturas que supo llevar al directo a la perfección con parte de la banda que le acompaña en los últimos años y esos músicos de New Orleans totalmente integrados y con el sonido emanando de sus poros de forma innata.

Fueron todos ellos los protagonistas del comienzo de la velada, arrancando instrumentalmente y poniendo cada elemento en su sitio para que, ya con un sonido sobresaliente que nos acompañó durante las dos horas de concierto, Fermín apareciera en escena. Feliz, sonriente, reivindicativo, comunicativo y sin dejar de bailar se erigió como maestro de ceremonias sin olvidarse de ceder el protagonismo a esa cantante que nos destrozó con su chorro soulero de voz, a una sección de vientos que nos hizo volar hacía el mejor Mardi Gras o directamente a un público que coreó los temas como si el Euskera fuera su idioma natal. Y es que no hay frontera idiomática ni de ningún tipo con la música mediante. Menos aun con canciones que son himnos generacionales de la etapa Kortatu-Negu Gorriak, como ‘Gora Herria’, ‘After-Boltxebike’, ‘Kolore Bizia’ o una final ‘Sarri, Sarri’ que llegó por aclamación popular, como si de la reconquista se tratara. También como tales fueron coreados las más recientes ‘Inkomunikazioa’, ‘Euskal Herria Jamaika Clash’, ‘Dub Manifest’ o la emotiva ‘When I Die’, con la que nos llevaron de la línea del frente a la second line para celebrar la muerte y el recuerdo de los que ya no están. Y tras acercar a su terreno el ‘Killing in the Name’ de Rage Against the Machine en una rabiosa y celebrada versión se despidieron al más puro estilo New Orleans, con la Broken Brothers Brass Band de Cabezafuego, quienes hicieron las veces de teloneros, invocando entre el público y con sus instrumentos al grupo, que bajó desde el escenario para, entre la gente, unirse a una interminable e improvisada fiesta. Una fiesta por la música, la libertad de expresión, el mestizaje y la sensación de que otro mundo es posible.

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