VVV [Trippin’You] @ Sala But (Madrid) 08-02-2025
Parece que fue ayer cuando un grupo de chavales adrenalínicos comenzaban a agitar las pequeñas salas de la capital a golpe de bases raveras y letras llenas de desencanto. Pero para entonces, el nombre de VVV [Trippin’You] ya se había fogueado en la escena más underground del sur de Madrid. Una senda que catalizaría finalmente en un disco de debut editado en el ya lejano 2018, bajo el título de «L’ennui». Un álbum que comenzaría a situarles también poco a poco en el mapa capitalino, en el que se adentrarían aún más con su siguiente referencia, «Escama», estrenado en ese 2020 tan convulso y extraño.
Y diez años más tarde de aquellas primeras actuaciones en los sótanos, y cuatro discos de estudio después, el trío mostoleño brindaba por la nostalgia sintetizada en un concierto especial, dedicado en cuerpo y alma a revivir estas dos primeras referencias que les vieron nacer discográficamente hablando. Café para muy cafeteros en una Sala But convertida en un hervidero humano para recibirles y participar todos juntos en este exorcismo. No es para menos cuando lo que se celebra es la vida. La vida más allá de las sombras, de los bajos fondos y el hedonismo resacoso por los que se rebozan sus canciones, honestas y directas al torrente sanguíneo con la máxima pureza. En estos años, VVV han revivido varias veces y aquí estaban para contarlo, desde el lado de los vivos.

Con pogos desde los primeros compases, la iniciática ‘Ya No Tienes Miedo’ marcaba el primer punto álgido de la noche, con esos sintetizadores lanzados por Elinor, donde se degusta tanto el mejor postpunk ochentero como la electrónica rave. Coctel molotov que se adereza con las graves líneas de bajo de Salvi y la personalidad de Adrián, como la chispa que prende definitivamente esta mezcla explosiva. Bajo el eslogan que podía leerse en las pantallas; «Turbo hooligans», la hinchada de VVV celebraba cada nuevo tema como himnos de estadio, convirtiendo la pista en un gran karaoke colectivo bañado en sudor. Desde allí, se gritaban a pleno pulmón las letras de canciones como ‘Destrucción’, ‘Fuego Cruzado’ , ‘Siroco’ o la cáustica, ‘Invierno Nuclear’, donde junto a las pantallas y la iluminación de la sala convertían aquello en una espídica rave.

El contrapunto más calmado, pero siempre embarrado, lo marcaban las canciones de «L’ennui», sonando especialmente crudas ‘Vodka y Percocet’ y una ‘Oscura Plata’ especialmente emocional, con esos sintetizadores ochenteros percutiendo en lo más profundo de la melancolía. Espacios breves para tomar algo de aliento y volver a la marcha habitual.
Acelerados y agresivos, con ‘Correr’ comenzaban a dirigirse hacia la catarsis final. Y es que en su discografía puede distinguirse a la perfección el camino ascendente hasta la turboviolencia, como concepto propio alrededor del que orbitaría su tercer disco. De él, rescataban ‘Odiar Frontal’, con un estribillo y unas bases demoledoras que desataban el pogo más candente en la pista. El éxtasis se alcanzaba definitivamente en ‘Hikutsu’, recuperada de un último disco en el que se vaciaban por dentro. Con esa base que bebe directamente de las mejores aguas de la ruta del bakalao, VVV ponían el broche a un concierto brutal en todos los sentidos del término. ¡Esto es Trippin’You!





