Thanks for Coming - "To Be Honest, I Was Lying" (2020)

thanks for coming to be honest i was lyingThanks for Coming es el proyecto en el que lleva la voz cantante (y prácticamente también todo lo demás) la norteamericana Rachel Brown. Asentada en New York, una de las ciudades del mundo más azotadas por la pandemia, el confinamiento ha debido despertar en ella unas ansias compositivas que ya habíamos vivido en el pasado pero que han terminado por desbordarse ahora. En este 2020, Brown ha lanzado la friolera de cinco discos, además de un buen puñado de demos de años anteriores. Así, Thanks for Coming ha pasado a convertirse definitivamente en su alter ego musical, con ella componiendo, cantando y grabando todos los instrumentos, a veces recurriendo solo a una guitarra acústica, otras jugando con toda una banda virtual a través del Garage Band y, casi siempre, con la ayuda final de Nate Amos, miembro de su alineación para el directo y productor de confianza. 

A Thanks for Coming llegamos a través del sello español Beauty Fool Records, hogar de bandas como Salina y que editaba este mismo año una versión remasterizada y más breve de “No Problem”, disco que publicaron originalmente en 2017 y que en aquella versión contenía 24 canciones (ya os había dicho que la creatividad de Brown era imparable ¿no?). Y si en aquellas canciones nos encontrábamos un grupo más convencional, que practicaba un rock de corte noventero, en la referencia que ahora nos ocupa las cosas han cambiado, aunque sin perder la esencia de las mismas. “To Be Honest, I Was Lying”, editado por el mencionado sello en formato cassette, es el álbum más reciente de Rachel Brown y en él nos encontramos una mezcla de los Thanks for Coming que conocíamos y los discos que durante este año pandémico han ido lanzando en su perfil de Bandcamp.

En algunos de ellos prolifera una desnudez acústica que encontramos aquí en canciones como ‘There’s Dreams Inside the Architecture’ y en otros se adentra en terrenos más electrónicos y marcianos. Así lo hace en la inicial ‘Warmer’, que abre el disco de manera extraña y desquiciada, con una guitarra rasgada y el fraseado constante de Rachel, con una segunda voz distorsionada por debajo. También en la rítmica ‘200 Million Steps’, o en una ‘Stagnant’ de base acelerada y diferentes voces entrelazándose. Tan solo en ‘I Can Get Emotional Too’ la distorsión se lleva por delante todo lo demás y en canciones como ‘Directions’ o ‘Dropped the Ball’ suenan a banda que creció en los noventa, con Pavement como influencia y el pop, obviando la parte comercial del término, como telón de fondo. Con todo ello el disco no deja de sorprendernos y viendo el rumbo que están tomando sus canciones cualquiera se atreve a afirmar que en un futuro vayan a dejar de hacerlo.

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