Sharon Van Etten & The Attachment Theory – «Sharon Van Etten & The Attachment Theory» (2025)
No siempre los adelantos de un disco sirven para generar expectativas y que aumenten nuestras ganas de escucharlo. En ocasiones, se pierden entre la saturación de novedades y, a veces, si son demasiados, hace incluso que lleguemos al disco un poco aburridos y con la capacidad de sorpresa a niveles ínfimos. En otras, ocurre todo lo contrario. Me gustaron tanto los que Sharon Van Etten fue mostrando de su nuevo trabajo que incluso me he asomado a él al completo con un cierto miedo por una posible decepción, que no ha tardado en disiparse gracias a una primera mitad de disco que me ha atrapado como hacía tiempo que no me ocurría.
Respaldada por una banda bautizada como The Attachment Theory, y con la que comparte autoría por primera vez en este disco homónimo, Van Etten marca una paso adelante en su sonido, acercándose hacia terrenos más ambientales y vaporosos, con los sintetizadores demandando protagonismo sobre las guitarras. A través de ellos, generan unos entornos sonoros envolventes y totalmente hipnóticos que, como os decía, te rodean y atrapan desde el comienzo del disco, con esa ‘Live Forever’ que repite frases en bucle mientras va subiendo la intensidad y añadiendo capas de instrumentos. Más directas y con vocación de single, las cajas de ritmo de ‘Afterlife’, una épica ‘Idiot Box’ y la casi triphopera ‘Trouble’ nos hacen viajar desde los discos de Kate Bush hasta los de Portishead o Cocteau Twins, con algunos pasajes que recuerdan incluso al galope de The War on Drugs. Un letargo sonoro que se rompe con el nervio rockero de ‘Indio’ y esa auténtica delicia ochentera, con un bajo sintetizado en lo más alto, que es ‘I Can’t Imagine (Why You Feel This Way)’.
Más graves, más sintes y más ochentas en ‘Somethin’ Ain’t Right’, que podían firmar los New Order más amables y que afila las guitarras en un tramo instrumental de auténtico subidón y que nos encamina hacia un final de disco reposado. Tal vez demasiado. Aunque ‘Souther Life (What It Must Be Like)’ mantiene la intensidad, la apuesta final, con ‘Fading Beauty’ y ‘I Want You Here’ como cierre, es arriesgada. Colocar en la parte final las dos canciones más pausadas y largas del disco juntas hacen que, a pesar de su latente belleza instrumental, se disipe un tanto nuestra atención. Siempre nos queda volver al principio.





