Obligan a la cancelación de Tomavistas Extra a escasas horas de iniciar su montaje

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La noticia caía ayer a media tarde como una auténtica puñalada (otra más) al sector de los eventos y espectáculos en directo. Con tan solo unas horas de margen antes de comenzar con el montaje del recinto, las autoridades pertinentes encabezadas por el distrito de Arganzuela prohibían la celebración de Tomavistas Extra. Una decisión tomada pese a que la propia organización, tal y como ha demostrado en su comunicado oficial presentando datos técnicos, no solo cumplía con todas las exigencias y normativas vigentes, estipuladas por los organismos sanitarios y gubernamentales responsables, sino que se había adaptado a ellas sobre la marcha, adoptando incluso cambios drásticos dos días antes de este comunicado: reduciendo el aforo (ya de por sí reducido en la primera planificación) de 1314 personas a menos de 600. Un ajuste significativo con el que se evitaba ser reconocido a efectos legales y epidemiológicos como "evento multitudinario".

Todo ello teniendo en cuenta que se trataba de un recinto espacioso al aire libre, donde se habían garantizado, gracias a meses de arduo trabajo, las correspondientes medidas preventivas, de organización, de limpieza, de trazabilidad, sectorización y escalonamientos de acceso, además de las limitaciones de aforo ya comentadas y la adecuación, en todo momento, al documento que regula el Plan de Actuación en Contexto COVID-19.

Nada ha sido suficiente en esta decisión que, desde Everlong Magazine, consideramos lamentable y tremendamente injusta. No es de recibo tener un doble rasero para ponderar riesgos, elaborando planes de actuación frente a la pandemia que son válidos para algunos sectores y actividades y no son aplicables a otros a los que, directamente se está condenando a su desaparición sin causa justificada. Los eventos y los espectáculos en vivo, tristemente se encuentran en este grupo, en el ojo del huracán mediático y político pese a cumplir escrupulosamente con todo lo solicitado previamente. Más grave aún resulta el hecho de paralizar el evento a pocas horas de iniciar su montaje, tras meses de reuniones, preparación y adecuación a nuevas normativas. Un tiempo en el cual, de haber sido imposible su realización, al menos podrían haberse minimizado los enormes costes económicos y humanos puestos en su celebración.

Tal y como ha anunciado la organización en su comunicado, y también por medio de correos electrónicos a todas aquellas personas que habían adquirido sus entradas, el importe de los tickets será abonado de nuevo automáticamente en las cuentas de los compradores, no siendo necesaria ninguna gestión administrativa por parte del público.

Desde aquí solo podemos sumarnos al apoyo incondicional de Tomavistas y de todas las personas que han puesto su trabajo e ilusión en este proyecto. Su valentía y esfuerzo son dignas de mención y este acontecimiento lamentable debe servir más que nunca para terminar de consolidar las protestas orientadas a la protección del sector. No debemos olvidar que, más allá de la necesidad imperiosa de garantizar que la cultura siga formando parte de nuestras sociedades y nuestra educación como ciudadanos, los espectáculos y eventos son una industria, exactamente igual que el turismo, la restauración o el deporte, y que como tal da rendimientos económicos y trabajo a miles de profesionales cada año. Una gran cantidad de trabajadores que, de no cambiar las tornas, estarán siendo abocados a la pérdida de sus trabajos con la consiguiente pérdida social irreparable en el panorama cultural que quedará después de esto.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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