Nick Cave & Warren Ellis - "CARNAGE" (2021)

nick cave carnage critica discoNadie en su sano juicio puede pensar que esta maldita pandemia nos ha traído algo bueno ni que vamos a salir de ella siendo mejores personas. Casi un año después estamos rozando niveles de ansiedad y desesperación que muchos ni siquiera llegamos a asumir como tales. Cada uno intentamos canalizarlo de la mejor manera posible y, por suerte, grandes artistas como Nick Cave lo hacen creando canciones sanadoras como las de este “CARNAGE”. El nuevo disco del australiano, nacido de la cancelación de la gira de presentación de “Ghosteen” y su encierro domiciliario, llegó por sorpresa la semana pasada. Lejos de sus Bad Seeds, solo ha podido (o querido) unir fuerzas con Warren Ellis, mano derecha y brazo ejecutor ya desde “Push the Sky Away” y con quién firma ahora, por primera vez (bandas sonoras aparte) un disco al uso. No hay demasiada diferencia entre estas ocho nuevas canciones y los últimos pasos de Cave, lo que nos deja claro el funcionamiento de su banda y hasta dónde llegan sus responsabilidades a la hora de firmar un disco. También de la importancia de Ellis, que aporta aquí todas esas capas sobre las que trabaja la voz y el piano de Cave. Cuatro manos que se funden en una sola para sonar tan certeros cómo siempre. 

Quítense la idea de que por su urgencia a la hora de componerse, grabarse y publicarse estamos ante un disco menor o un mero entretenimiento porque “CARNAGE” nos ofrece, al menos, una primera mitad de álbum monumental. Es en ella en la que más recurren a ambientes electrónicos y si en la inicial ‘Hand of God’ es un beat constante el que lleva el peso del tema en ‘Old Time’ es un zumbido que parecen haber tomado prestado de Massive Attack el puntal que sostiene todo. Seguramente sea esta la canción que mejor define el disco, con el violín desquiciado de Ellis dejándose ver por momentos y esa última estrofa en la que alcanzan la perfección con unos teclados percutidos más que tocados y varios latigazos de guitarras rotas. El siguiente golpe lo da ‘Carnage’, continuista y estremecedora, con cada frase cayendo como una losa sobre nosotros. “I’m sitting on the balcony, reading Flannery O’Coonor with a pencil and a plan. This song is like a rain cloud that keeps circling overhead. Here it comes around again” recita mientras, de nuevo, un bucle sonoro nos hipnotiza desde segunda línea. Y tras ella nos saca del trance ‘White Elephant’, un puñetazo de minimalismo industrial en cuya primera parte los graves resuenan como las propias pisadas de ese elefante al que hace referencia. Poco a poco el tema va creciendo en intensidad hasta desembocar en un final con coros góspel tan épico que podrían firmarlo los mejores Spiritualized. Esta primera mitad de disco y, especialmente, esta canción, ya hacen que “CARNAGE” se ponga a la altura de sus últimos trabajos.

No se puede negar tampoco que tras ella nos adentramos en una segunda mitad a la que sobrevuela la sensación de que ya hemos escuchado esto antes, y varias veces. También es ésta una segunda parte en la que deja de lado los más que acertados ambientes electrónicos para volver a lo orgánico. Bajo esas directrices ‘Alburquerque’ funciona desde la sencillez. Piano, voz y arreglos de cuerda con un tono celestial y el Cave más crooner. Lo mismo ocurre en la paisajística ‘Lavender Fields’ o una ‘Balcony Man’ con la que cierra el disco encontrando la belleza en el encierro como solo él podría hacerlo. Antes, en ‘Shattered Ground’ nos ofrece su interpretación vocal más extrema y un verso final de sentido adiós.

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