Jeff Tweedy - "Love Is The King" (2020)

criticas-discos-love-king-jeff-tweedyEs el año 1943 y el destino del planeta se debate en la Segunda Guerra Mundial. Las tropas aliadas se enfrentan a los ejércitos del Eje en Túnez, donde la victoria contra el fascismo marcará un punto de inflexión determinante para el devenir del mundo. Allí estaba el omnipresente Robert Capa, documentando con su Leica este hito en la historia de la humanidad que ahora sirve para ilustrar la portada de "Love Is The King". Estamos en 2020, en medio de otra contienda a nivel global, y como ese soldado que vuelve a casa agotado tras la guerra, Jeff Tweedy se refugia en su hogar en esta pandemia. Así llega su nuevo álbum, continuando el frenético ritmo de disco por año, en esta ocasión grabado junto a sus hijos Spencer y Sammy. Un carácter familiar e íntimo que inspira más que nunca las letras.

Si sus anteriores trabajos en solitario podían pecar en ocasiones de ser demasiado monótonos, aquí el líder de Wilco añade originalidad a la mezcla. En medio de las inconfundibles melodías folk que marcan su estilo, se desatan con garra las guitarras. Riffs emocionantes como los de 'Love Is The King', más psicodélicos y reverberados en 'Half-Asleep', o de imparable cadencia rock and roll en la apoteósica 'Gwendolyn'. También encontramos, cómo no, las guitarras más clásicas en temazos de alma country como 'Opaline', 'A Robin Or A Wren' o 'Natural Disaster'. Todos ellos cortes con ramalazos tanto de la Creedence Clearwater Revival como de las baladas de Emmylou Harris y compañía. En definitiva, una verdadera delicia para los amantes de la música americana.

Y en terrenos más suaves e intimistas, el grano analógico predomina en canciones directas al alma. La leve melodía de 'Save It For Me' con silbidos incluidos o el sonido crudo de 'Even I Can See', donde se disfraza de Townes Van Zandt para fraguar esta declaración de amor brutal dedicada a su esposa. Romanticismo desatado sin caer nunca en la cursilería, una difícil misión que da testimonio del genio compositivo de Tweedy. Una atmósfera lo-fi que abre también 'Bad Day Lately', en la que cabe de todo hasta explotar con cambios de ritmo y guitarras punzantes. La aportación aquí de Spencer Tweedy en la batería es sobresaliente, como también destaca en el medio tiempo de 'Troubled' o en esa 'Guess Again' en la que los Tweedy ponen el foco en el pacer de las pequeñas cosas regalándonos otra joya. En mi opinión, lo mejor que he escuchado lejos de Wilco de este gigante de la música americana, que sigue expandiendo más y más su alargada sombra.

Sobre el Autor

Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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