Entrevista con Palomo Palomo: «Estoy orgulloso de la sinceridad y la honestidad de mis canciones»
Palomo Palomo, nombre artístico de Daniel V. Carrillo, es un músico murciano-alicantino que transita entre el indie rock más crudo y el pop de garaje. Sus canciones, de sonido directo y emocional, conviven con una forma de entender la música en la que la honestidad y la falta de artificio ocupan un lugar central.
Su primer álbum, “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?”, editado por el sello Montgrí, ya está aquí. El próximo 8 de noviembre lo presentará en el Café La Palma de Madrid.
En esta conversación descubrimos a un músico sin demasiados rodeos, que habla de su trabajo con humor, sinceridad y cierta distancia, y que reivindica con orgullo las imperfecciones de su sonido.
¿A quién va dirigido el título del disco «¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?«
A veces me lo digo a mí mismo, porque hablo demasiado; también pienso en quienes aparecen en las noticias o en la calle. La frase puede servir para expresar muchas cosas.
¿El título del disco está inspirado en Raymond Carver?
Sí, también me inspira Raymond Carver, cuyo libro da título al disco. Me gustan los títulos que interpelan directamente. Incluso me imagino que, si algún día hiciera otro disco, podría llamarlo «Si me necesitas, llámame«, también de Carver. Es solo una idea que tengo en mente.
¿Cómo estás viviendo la salida del disco y la recepción de los dos sencillos?
La salida del disco, el 6 de noviembre, me hace especial ilusión porque coincide con el cumpleaños de mi hermana. Estos meses han sido intensos: he tenido mucho trabajo y, al mismo tiempo, he estado muy pendiente de lo que ocurría en la calle. ‘No eres feliz‘ salió el día del desahucio de Mari Carmen, y después me impliqué en las movilizaciones y acampadas. Eso hizo que viviera la promoción de una manera distinta y que dedicara mucho tiempo a apoyar a las personas y a los movimientos. Me cuesta promocionarme en redes y medios; disfruto haciendo música y actuando.
¿Has enfocado la promoción de otra manera por todo lo que está pasando?
Me dejo guiar por Montgrí y agradezco mucho su apoyo. El proyecto Palomo Palomo es personal y directo, pero en este momento me parecía más necesario hablar de lo que ocurre y estar presente en la calle.
En ‘Dorada y plateada’ parece que te chutas la vida, ¿no? Como si fuera química pura.
Sí, es vida en vena, química total. El otro día Rockdelux escribió cosas muy chulas sobre la canción. La relacionaba con el enamoramiento, aunque yo no la escribí pensando en eso, a pesar de que los versos pueden acercarse a esa idea.
Para mí tiene mucho más que ver con la adolescencia, con las hormonas y con esos momentos en los que sales y vuelves a sentirte adolescente. Siento que ese enamoramiento es, en realidad, reencontrarme con la adolescencia y con lo disparatado de un organismo disfrutando.
Me hace mucha gracia porque, en realidad, había malinterpretado el título de la canción de Daniel Johnston, ‘Life in Vain’.
¿Y descubrir el significado real de ‘Life in Vain’ ha cambiado tu manera de entender la canción?
No, mi canción no ha cambiado, pero quizá sí la de Daniel Johnston. El título es ‘Life in Vain’, aunque ese verso aparece solamente una vez. La canción habla de vivir una vida en vano, de estar esforzándonos constantemente, de preguntarnos para qué hacemos todo eso.
Así que sí, cambió un poco mi interpretación. Antes pensaba: «¿Vivimos desbocados? ¿Adónde nos va a llevar esto?». Y después apareció otra pregunta: «¿Estamos viviendo la vida en vano? ¿Adónde vamos?». Son interpretaciones bastante compatibles, pero me hizo mucha gracia descubrirlo.
Aparecen referencias a Big Thief, Lou Reed y Daniel Johnston. ¿Escuchas esos estilos o escuchas de todo?
Escucho sobre todo pop, shoegaze, indie y rock alternativo. También me gustan el country, el folk, los cantautores y el flamenco. No escucho mucho reguetón, aunque alguna canción de Bad Bunny se me ha quedado pegada. Me gustan artistas como Charlie Crockett, Lole y Manuel y Kiko Veneno.
Tanto en el sonido como en las letras se percibe una carga emocional que atraviesa todo el trabajo. ¿Te preocupa que tu debut pueda interpretarse como otro disco más sobre la juventud perdida y aplastada por un sistema fallido?
Es un tema recurrente, ¿no? Este año tengo la sensación de que todos los discos de gente que más o menos tiene mi edad, o que hace estilos parecidos, hablan de lo mismo.
Yo escucho mi disco, lo toco y lo he compuesto, así que estoy contento con él. Pero no creo que tenga demasiado magnetismo, que despierte algo nuevo o que resulte especialmente llamativo. Si alguien escucha una canción en la radio, llega a ella a través de algún blog o medio, o se la encuentra en una de esas tan temibles playlists, dudo mucho que vea algo particularmente novedoso.
Este verano llegué a conectar mucho con algunas canciones, en parte de tanto repetirlas y retocarlas. Lo he grabado y mezclado todo aquí, aunque después se masteriza fuera.
Sin embargo, parece que tienes bastante claro qué es lo que valoras cuando escuchas música.
Sí. Creo que lo que más me gusta de una canción es la letra, pero precisamente no considero que las mías sean particularmente interesantes ni elaboradas. Hay un par en el disco que están algo más trabajadas. Por ejemplo, la última canción, que está en catalán, creo que tiene la letra más elaborada de todas. Es súper intensita, incluso un poco empalagosa.
La penúltima también tiene una letra más trabajada y es un panfleto ideológico total. He decidido hacerlo así y estoy orgulloso y contento.
De lo que más orgulloso estoy es de la sinceridad y la honestidad. Creo que he conseguido reflejar bastante bien mis ideas y mi manera de expresarme en las canciones.
Y esa honestidad también se percibe en el sonido, que tiene algo crudo y poco impostado.
Sí. Suena con poco brillo y tiene una cosa cutre que me encanta. Hay gente que me dice que no debería llamarlo así, pero yo les digo: «Respetadlo, es cutre». Tengo un orgullo cutre que me encanta.
Big Thief suena genial, maravilloso, y también suena cutre. Y Los Planetas, por supuesto. El otro día hablaba con unos amigos de lo mucho que nos gusta ‘La caja del diablo’, de «Super 8». Me parece una creación increíble.
¿Cómo ha sido el proceso de construir el disco por tu cuenta?
Empecé a grabar canciones en 2020, durante la pandemia. Mi padre tenía un MacBook antiguo que no utilizaba y me dijo que podía grabar ahí. Yo no toco demasiado bien, pero empecé a hacerlo y fue genial.
En estos cinco o seis años he conseguido llegar a un punto en el que hago canciones que me gustan. Eso ha sido muy importante para mí. Dedicar tiempo a hacer cosas que me gustan está muy bien.
Creo que he conseguido hacer las canciones que quería sin necesidad de encontrar grandes brillos, genialidades o innovaciones. Estoy muy contento porque siento que hay mucha sinceridad en ellas.
¿Qué encontraremos en tu concierto del 8 de noviembre en el Café La Palma?
Me hace mucha ilusión tocar allí. Es una sala emblemática y tiene mucha historia. El concierto será el primero con una nueva formación de tres personas: Twenty a la batería, Esther —que también hace música como Nana Santa Parda— al bajo y a los coros, y yo. Hasta ahora había tocado solo o a dúo. No espero nada en concreto; quiero pasármelo bien. Tocando y actuando es cuando mejor me lo paso.
¿Habrá vinilos y camisetas en el concierto?
Creo que habrá vinilos. También estoy preparando camisetas hechas con prendas de segunda mano, así que serán distintas. Me gustaría ofrecerlas junto con el vinilo a un precio asequible. Si alguien quiere llevarse algo y no puede pagarlo, también me gustaría poder regalárselo.
Fotografía: Sento Soler






