Bestia Bebé @ Sala B (Madrid) 26-07-2025
En una semana con sabor argentino en la escena musical de Madrid, con la presentación en acústico de lo nuevo de Santiago Motorizado el martes, el sábado sonaban las campanas y llegaba de nuevo el día de la bestia. Aún con el recuerdo de su último concierto en la capital, convertido en uno de los mejores de la temporada pasada, Bestia Bebé volvían a visitarnos en una Sala B con todo vendido. No importaba la temporada vacacional que cada verano asola la capital. Allí estábamos un buen puñado de fanáticos de la banda porteña, dispuestos a volver a sudar la camiseta.
Y es que, aunque Bestia Bebé poseen una fuerza en el sonido capaz de codearse con cualquier banda de rock de estadios, lo que le falta a los recintos donde actúan lo suple una hinchada que te transporta, siempre y en cada uno de sus conciertos, a las entrañas de una cancha. La pasión argentina en su estado más esencial, sintetizada para todo aquel que quiere unirse a esta fiesta con olor a barrio. Con un cancionero palpitante, a mitad de camino entre el exorcismo y la celebración de la vida.

En las coordenadas del rock and roll más elemental, empezaban a probar los límites acústicos de la sala con ‘Humo negro’ y ‘Luchador de Boedo’, en la que comenzarían los primeros cánticos y puños al aire. Unas pulsaciones que subían en cortes como ‘Montevideo’, ‘Antártida Argentina’ o ‘Cangrejal’, todos ellos revestidos con una implacable ejecución instrumental y el ya habitual derroche de riffs de guitarras y estribillos pegadizos.
Pero todo cobra un sentido aún más visceral cuando empiezan a despachar sus grandes himnos de estadio. ‘El rock and roll pasó de moda’ y ‘Un documental sobre mí’ desataban los pogos más excitantes en las primeras filas, que se zafaban en un gran karaoke colectivo bañado en sudor. Una imagen poética que volvería a repetirse en otras dos rolas emblemáticas disparadas de seguido; ‘Lo quiero mucho a ese muchacho’ y una ‘Omar’ tras la que más de uno necesitamos salir de las primeras filas para no desfallecer.

Recordando lo más cercano, las tradiciones y recuerdos de su propia vida en el Boedo, recuperaban para todos los presentes ‘Fiesta en el barrio’ para encarar otro final adrenalínico. Sin perder de vista esas narrativas nostálgicas de su juventud más imperiosa, ‘Wagen del pueblo’ seguía tocándonos la fibra emocional, para terminar de echar todo abajo como ‘Vamos a destruir’. Entre grandes sonrisas y totalmente empapados, después de vivir otro concierto sobresaliente suyo, nos despedíamos de esta bandaza hasta más ver. Ojalá pronto. ¡Aguanten, Bestia Bebé!





