Bar Italia @ Sala Mon (Madrid) 24-10-2025
En los tiempos de la globalización extrema, con sus nómadas digitales y cafeterías de especialidad, mezclando en identidades monocromáticas culturas de aquí y de allá, la banda londinense, Bar Italia, lograba escapar del pastiche musical a base de un estilo tan referenciado como propio.
Sentados frente a su barra se pueden degustar los tragos de cócteles clásicos como Yo La Tengo o los exquisitos Pavement. Su regusto está siempre ahí. Pero desde el noise de guitarras noventero hasta el poso añejo que surca las canciones de su recientemente publicado, «Some Like It Hot», Bar Italia destila rasgos de personalidad. Lo hace a través de esas tres voces que se dan el relevo en sus canciones, armonizando los sabores más tradicionales en un giro que, sin ser nada especialmente vanguardista, les distingue con una elegancia particular.

En este rol, entre la clase y la seducción necesaria para subirse a un escenario y generar el magnetismo del directo, Nina Cristante lleva el contrapunto vocal a otros territorios. Un ventilador en el suelo mece su sedoso vestido azul, en una cadencia que combinada con el ritmo de sus bailes deja una imagen iconográfica. Más allá de la estampa, su voz es fundamental para comandar una puesta en escena que llegaba a la Sala Mon de Madrid con todo vendido.
Con un inicio en el que se hacían patentes algunos problemas de sonido en los monitores, su concierto pronto entraría peligrosamente en la monotonía, pese a abordar desde el comienzo cortes tan imparables como ‘Fundraiser’. Abriendo la lata, era el aparentemente taciturno, Sam Fenton, quien tiraba de falsete para elevar el dramatismo mientras exprimía su guitarra para sacar de ella esa melaza de ruido melódico marca de la casa.

Sin importar el virtuosismo de sus ejecuciones, había algo que no terminaría de conectar tampoco en las brillantes ‘I Make My Own Dust’, donde tomaba el protagonismo vocal e instrumental Jezmi Tarik Fehmi, o la trágica ‘Bad Reputation’, por la que parece colarse el espíritu de la tarantela italiana.
Como si fuese el entreacto de una obra teatral, no sería hasta la segunda mitad de la obra cuando Bar Italia sacarían a relucir los aromas más embriagadores. Un giro anticipado por esa ‘Jelsy’ en la que el espíritu de Stephen Malkmus parecía poseer a Sam Fenton en una interpretación que elevaba en varios puntos la crudeza registrada en el disco. Aunque el punto de ebullición se alcanzaría en ‘Nurse!’, momento a partir del cual no volverían a soltar el cuchillo, todo ello con unas baterías preciosistas que guiaban al jazz por los rincones más oscuros del indie rock.
La espídica ‘Eyepatch’ y sus nerviosos fraseos de guitarra encaraban un tramo final en el que, ‘Omni Shambles’ primero, y ‘Rooster’ después, lograban agitar los primeros pogos en la pista. Se retiraban así a camerinos para volver a poner la guinda con ‘Cowbella’, en la que Nina Cristante guiña un ojo a la actitud desafiante de las Wet Leg. Y es que, aunque el menú fuese algo insípido en los entrantes, Bar Italia terminarían tirando de sus mejores recetas para dejarnos un buen sabor de boca.





