[Actualidad] Pájaro - "He Matado al Ángel" (2016)

pajaro-he-matado-al-angel-critica-disco"He matado al ángel con mis propias manos. Escondí sus alas dentro del sagrario". De estos versos venenosos a vena abierta saca la inspiración Andrés Herrera para dar nombre a su segundo alumbramiento como Pájaro. Era complicado superar una obra tan rotunda como “Santa Leone”, así que suponemos que más que intentarlo lo que han decido, acertadamente, es ampliarlo en una segunda parte que continua deudora de aquel pero introduciendo más registros. Aquí las italianadas van más allá del spaghetti western o la tarantela. También hay aquí Celentano, música camorrera, mucho swing y hasta don Manuel de Falla.

Doce canciones sin piedad que se clavan como puñales desde el ‘Apocalipsis’ inicial hasta la desoladora ‘El Condenado’. Esta cabronada de disco (tal como su hoja de promoción señala) se ha gestado en el estudio Happy Place con la supervisión de Paco Lamato y Raúl Fernández, está tocado por su banda habitual y tiene como suma de sumas unos colaboradores de lujo y nada gratuitos que hacen crecer aún más el personal sonido de Herrera. Guadalupe Plata, Julián Maeso, El Twanguero, Los Saxos del Averno, Los Quiero y el trompetista Ángel Sánchez ponen lo mejor de sí mismos en beneficio de la canción. Como añaden y avisan también en el texto de promo, "no estamos vacunados para esto".

La contenida y desgarrada interpretación de ‘Guarda Che Luna’ traspasa a la primera y el gran vídeo que la acompaña termina de contar lo que se intuye en la letra ("En esta noche nuestro amor se va alejando..."). Siempre sereno ante el peligro, con acento andaluz o italiano, ya sea para esta o para la festiva ‘Viene con Mei’, donde los vientos y el arte del pájaro hacen estragos. ‘Costa Ballena’ o ‘El Pudridero’ los lanza de cabeza hacia terrenos más pantanosos, esos que ya en su día recorrieran en “Santa Leone”, y la magistral ‘Sagrario y Sacramento’ vuelve a mezclar la mística con el rock más polvoriento, en esta ocasión sin recurrir a San Juan de la Cruz y consiguiendo estampas apocalípticas a fuerza de una música que empuja un gran texto. A quien si recurren en la ‘Danza del Fuego’ es a Manuel de Falla, para hacer una relectura  en un punto imposible donde se cruza el pasodoble con el surf. Psicodelia blusera después para vestir ‘Sudeck Man’, una pizca de country melancólico para la reposada ‘El Dorado’ y un final acojonante que llega con ‘El Condenado’, donde Herrera abre de nuevo la caja de sonidos que lleva incorporada en su cabeza desde su más tierna infancia, una en la que se cruzaron los pasos de semana santa sevillana con los spaguetti western que proyectara su padre.

Andrés Herrera ha estado arriba y abajo y le han reclamado todos los grandes, desde Silvio hasta Kiko Veneno pasando por Pata Negra. 35 años desde que comenzara a tocar es el tiempo que le ha llevado iniciar su aventura en solitario y a juzgar por estas dos obras no ha sido en vano la espera. Poquito a poco, con siesta y filosofía de carajillo, así se hacen las cosas en el sur y así se gesta el arte insuperable que brota a chorros desde debajo de Despeñaperros. Mientras unos se vuelven locos buscando la tendencia o sacándole punta a un boli bic otros sueltan todo lo que llevan dentro, sea lo que fuere, y lo plasman en un collage imposible con la honestidad y el arte como bandera.

Sobre el Autor

David Doinel

Tengo un podio en mi casa, soy el primero cuando quiero.

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