[Actualidad] Pablo Und Destruktion - "Vigorexia Emocional" (2015)

vigorexia emocional reseña pablo und destruktionLo que más sorprende en un principio de este brillante "Vigorexia Emocional" (precioso título) es el desmarque, sobre todo en los textos, con respecto a su anterior referencia, "Sangrín". Aquí el anarco sindicalismo se mantiene en esencia y de fondo. El viaje en esta ocasión es un camino profundo hacia dentro, pero sacando hacia afuera todo lo que se tiene en las entrañas. En palabras del músico gijonés, ha “tratado de compaginar anarquismo, mística y romanticismo”. En cuanto al sonido, lo define como su disco más raphaelista y de lo que no hay duda es de que ha dotado sus nuevas composiciones de un toque de clasicismo que viste de gala un cancionero donde planean fantasmas, separaciones y corazones rotos, pero con dignidad y sin reproches.

Definitivamente, y después de escuchar esta obra compulsivamente, su mayor virtud se halla en la forma de combinar unas letras oscuras y viscerales con unos arreglos bellísimos y delicados, fórmula que en su voz de predicador funciona sin estridencias ni artificios, amén de una peculiar y atípica banda que se centra más en el detalle y la precisión que en tocar estructuras evidentes. Así pues, los violines se sienten como latigazos en el caso de ‘Leona’ y la guitarra tocada con arco por Javier Bejarano (autor también de la fantástica y putera imagen de la portada) actúa como un sedante de fondo y frente y homogeniza todos los contrastes del repertorio.

La inicial ‘Los Días Nos Tragarán’ anticipa el desastre a través de una delicada melodía que arropa una crudeza lírica descomunal ("Fundiré el oro de mis abuelos y con el recubriré tus ojos y tu pelo, hoy resbalaré en la luz de nuestro espejo, quiero verte a ti y a mí partiéndonos el pecho"). Tras esta, continua con otra gran pieza, casi recitada e in crescendo, ‘Ganas De Arder’, inspirada en hechos reales, como toda esta "Vigorexia". En palabras del autor, "estaba de viaje de placer en un pueblo de la mariña lucense, y mientras yo echaba humo en la habitación de un hotel vacío un farmacéutico jubilado se ahogaba en el mar en su primer día como pescador. Nadie se jubila tranquilo y ver de forma tan evidente que estamos en manos del caos me hizo beber y besar a boca llena". En el tercer corte nos topamos con un vital y decadente single, ‘A Veces La Vida Es Hermosa’, y desde luego que lo es, sobre todo cuando trasciendes del puñetero drama a algo más emocional y optimista. Contradicciones similares contiene la soberbia ‘No Sientes El Peso’, arrancándose del alma ese "¿Acaso no ves que nos vamos a hundir?”, hasta llegar a la única conclusión posible, que no es otra que ninguna ("mantienes tu sonrisa, eres toda una incógnita para mí”). Previamente, el uso y abuso de la palabra "nada" en ‘Los Animales’ la hace sencillamente magistral, con una interpretación a pecho abierto solo superada por esa visceralidad y toda la carne que pone en 'Leona'. Y sí, los gemidos son imprescindibles, puro erotismo del que desgarra con una sensualidad que acojona.

‘Califato’ es otro diamante de los que hay que buscarle el intermitente fulgor que desprende, casi un mantra psicodélico descolocado por unos arreglos de gaita que te despegan un poquito más del suelo. Y rompiendo un poco las estructuras del álbum, ‘Busero Español’ nos devuelve a anteriores registros, con un delirante texto que nos recuerda que ya no hay diferencias, que viajamos todos en ese mismo autobús donde puedes ver como las fronteras desaparecen y puedes sentirte unido a todos, con ese punto potencialmente amable que solo te da el desastre. Y en contraste, como cierre a un disco lleno de ellos, está ‘Dulce Amor’, dedicada y apasionada forma de despedirse de alguien en particular y de todos en general.

Pablo y su tribu del trueno lo han vuelto a hacer y después de firmar el pasado año uno de los mejores discos, en el ecuador de este 2015 entregan un firme candidato a los más altos puestos de las listas. Que no se rompa la racha y continúe este ritmo de producción de mejor a inmejorable, siempre por encima de sus posibilidades.

Sobre el Autor

David Doinel
David Doinel

Tengo un podio en mi casa, soy el primero cuando quiero.

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