[Actualidad] Orville Peck - "Pony" (2019)

pony-orville-peck-discosEn un mundo de lectura rápida en el que lo visual es un valor en alza, la estética es ahora más importante que nunca. Hace solo un año veníamos como el fenómeno de Rosalía sacaba petroleo de mezclar en un mismo discurso chándales traperos con palmas y nazarenos con monopatines. Una propuesta de marketing respaldada por un concepto visual espectacular que enfrentaba tradición y modernidad. Todo para terminar generando un discurso refrescante y honestamente vanguardista, que no obstante no tardó en contaminarse y en ser tildado por el sensacionalismo como una nueva invención en sí misma. Así es la publicidad, hay que etiquetarlo todo como "nuevo" para vender más, aunque realmente la búsqueda de la originalidad uniendo pasado y presente es algo que fue descubierto ya en los tiempos de la rueda.

Algo parecido ha sucedido esta temporada con Orville Peck, quien exprimiendo esta misma estrategia, y añadiendo también la del ocultismo, realizaba una puesta en escena brutal siempre refrendada por el videoclip como arma fundamental de su propuesta. Con un fuerte componente homoerótico, transgredía la iconografía canónica del cowboy americano desafiando así en este "Pony" uno de los terrenos propios de la masculinidad normativa más rancia. Una jugada llamada al éxito inmediato. Y así ha sido a juzgar por su repercusión. Peck llega hoy mismo a Madrid y mañana a Barcelona con todas las entradas vendidas, después de haber cambiado en la capital a una sala de mayor aforo.

Pero en este juego de disfraces, afortunadamente también hay mucha miga bajo la máscara. De hecho, le bastan unos acordes de guitarra desértica y aprovechar las reverb naturales en su voz para conquistarnos por completo con la sobrecogedora 'Dead of Night'. Un arranque en el que reduce todo al mínimo artificio y para cuando despliega su asombroso falsete de crooner ya ha facturado un temazo por el que habrían matado Chris Isaak o Richard Hawley. Siempre caminando por el páramo de la melancolía, Peck explota en romanticismo en temas como 'Roses Are Falling' y repasa la tradición country más clásica en 'Take You Back' o esa 'Hope to Die' que trae hasta nuestros días a esos vaqueros tristes al más puro estilo Dean Martin.

Un imaginario plagado de referencias western que languidece en 'Big Sky' o cambia al galope en la magnífica 'Turn to Hate'. Un escenario en el que cabe de todo, desde el shoegaze más americano de Mazzy Star en las capas sintetizadas de 'Queen of the Rodeo' hasta la lejana balada de 'Kansas', un medio tiempo nostálgico a más no poder donde se erige como un espectro la figura del rey Elvis Presley en su tono más doliente. También esa 'Winds Change' en la que el oeste parece darse la mano con las atmósferas de los Smiths y su voz se acerca al timbre seductor de Morrissey. En definitiva una colección que cala hondo más allá de esos penetrantes ojos azules detrás del antifaz. Un Orville Peck que desnuda la melancolía y que termina por desangrarse en la arena, desprovisto de todo envoltorio sonoro en 'Nothing Fades Like the Light'. No contribuiré aquí a ese peligroso engaño de etiquetar a este pistolero como el nuevo renovador de la música country, pero desde luego sorprende y mucho que esto sea un álbum de debut. Disfrutémoslo sin intentar vender la moto a nadie, es un disco que se defiende él solito con sus canciones.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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