[Actualidad] Orquídea - "Ice Age" (2016)

orquídea ice ageEs Orquídea uno de los secretos mejor guardados de las islas. El trío de nombre preciosista y romántico, en activo desde 2012, acaba de alumbrar su segundo álbum, prensado es esta ocasión en glorioso vinillo blanco, quizás haciendo referencia al nombre de la colección, que no es otro que "Ice Age".

Mucho y muy gratuitamente se habla hoy en día de stoner para definir sonidos, así que si lo hay aquí o no decídanlo ustedes, y ya de paso gasten unos minutos de sus vidas en escuchar este artefacto sonoro que muy difícilmente dejará a nadie indiferente. En mi opinión, desde luego, hay en estas nuevas canciones una autonomía y una personalidad aparte que los aleja un poco de las comparaciones en pro de ser ellos mismos.

El hermoso poder evocador de ‘Caronte’ nos va introduciendo en un universo que se parece más a los fondos marinos que al espacio. En clave post-rockera y con las dosis de ruidismo calculadas y necesarias supone la antesala perfecta en brevedad e intensidad para comenzar el viaje. Uno que con ‘Supernova’ se viene muy, muy arriba en las imágenes que nos proyecta y en esos arreglos de guitarra con los que vuelven a dar con la fórmula para contar historias sin contarlas. O, mejor dicho, sin cantarlas.

‘Fagocitos’ es toda una explosión de punk rock vitalista de las que te empujan hacia delante. De nuevo esas guitarras que parecen reír y llorar a la vez, afiladas como cuchillas de afeitar rugosas, bastas y empantanadas. ‘Devoured’, por su parte, tiene algo de alemana, con una base rítmica demoledora y matemática. Tras ella, ‘El Paso del Tiempo’ le da la vuelta al marcador y lo pone al límite con un tema speedico y hasta gritado. En ‘99%’ se contienen y se retuercen a la vez y con la sencillez y la inmediatez de ‘Suelo Flotante’ (pura melodía al gusto de cada uno) contrastan la pesadez solida de ‘Curolla’. Ya en la parte final revientan y reinventan el blues psicodélico con ‘Esqueletos en el Armario’, manteniendo la velocidad en esas cuerdas con los nervios rotos y unas bases que despeinarían al más pintado, para concluir definitivamente en la calma más total y desde la montaña más alta del mundo con una ‘Maldonado’ que tiene algo de canción after hours.

El resultado final tras varias escuchas es de una emoción radiante, casi imposible y ajena a la vulgaridad de estos días.

Sobre el Autor

David Doinel

Tengo un podio en mi casa, soy el primero cuando quiero.

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