[Actualidad] Cymbals Eat Guitars - "Lose" (2014)


cymbals-eat-guitars-crítica-disco-reseñaPese a que Cymbals Eat Guitars no es una banda precisamente nueva hay que reconocer que han pasado bastante desapercibidos durante su primera etapa de existencia. Su primer disco data de 2009 ("Why There Are Mountains") y en 2011 se atrevieron con la segunda pieza ("Lenses Alien"). Más allá de valorar el merecido o no desconocimiento de su estela es necesario clavar los ojos en este nuevo trabajo de los neoyorkinos que, sin duda, supone un salto importante en su carrera.

"Lose" es una jugada muy atrevida, como si, por fin, hubieran puesto toda la carne en el asador.

Y comenzar esta jugada con 'Jackson' es la perfecta muestra de ello. La canción dura más de seis minutos y se deja llevar por los caminos espesos de un cálido rock con tintes oscuros y una especie de “suavidad” que amaga con explotar cada varios segundos y que termina haciéndolo durante el último minuto.

Esta es la tendencia que nos va a perseguir durante casi todo el disco, sólo interrumpida por ‘Warning’, sin duda uno de los singles del año. Joseph D'Agostino aprovecha tanto este corte como el siguiente (‘Xr’) para desengancharse del aterciopelado inicio y explotar su garganta con verdaderos alaridos. Ambas nos atacan rápido, dejándonos sin aliento durante casi seis minutos de guitarreo ininterrumpido.

Con los oídos zumbando aún nos despedimos del rock cañero y el disco entra en una nueva fase, con una exhibición vocal de D'Agostino que se hace más patente al seguir con certeza las melodías marcadas por los teclados (que parecen cobrar más importancia). La voz del jóven líder ha calentado lo suficiente para lucirse con la plácida ‘Child Bride’, no sin antes regalarnos una ambiciosa ‘Placed Names’ donde Matt Whipple nos imparte una clase magistral de bajo, y una ‘Laramie’ que dura más de ocho minutos y en la que nos vuelven a descolocar con continuos cambios de ritmo.

Para terminar nos encontramos con el extraño trío formado por ‘Chambers’, ‘Lifenet’ y ‘2 hip soul’, que suenan más a décadas pasadas, rompiendo un poco con la línea general del álbum y donde el cuarteto nos regala un espectacular final, con seis minutos de canción donde parecen unir todos los destellos que se iban acumulando durante el trayecto.

En definitiva, este ‘Lose’ se muestra tan ambicioso como solvente, tan carismático que sólo nos deja con las ganas de comprobar si su directo hará justicia a todo lo que llegamos a percibir en este acertado tercer disco de estudio.

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