[Actualidad] Anímic - "Skin" (2017)

animic critica disco skinEl pasado 1 de febrero Anímic publicaban “Skin”, un nuevo disco que llegaba sin adelantos previos y que como en un choque frontal nos golpeaba a través de lo que de primeras pareció una reinvención pero que hemos acabado entendiendo como una evolución. Nunca ha sido Anímic un grupo conformista y aunque discos como los ya lejanos “Himalaya” y “Hau O Hiu” siguieron las mismas coordenadas sonoras en sus últimos trabajos la inquietud de la formación comenzaba a desbordarse. Así, lo que arrancó en “Hannah” se perfeccionó en “Hannibal”, disco doloroso y opresivo donde los haya y en el que la electricidad cobró más fuerza que nunca. Y cuando podíamos pensar que sus nuevas canciones seguirían esta línea en la que tan bien se habían desenvuelto llegan los beats inicales de ‘Gem’ para darnos la bienvenida al nuevo universo del grupo.

En éste, bautizado como “Skin”, Louise Samson adquiere todo el protagonismo vocal mientras que Ferrán Palau, con quien compartía labores al micro hasta ahora, se sitúa tras los teclados dejando ese sentimiento folk que siempre le ha rodeado para su ya de por sí interesante proyecto en solitario. Poco o nada de aquello podemos encontrar en unas canciones que transitan entre la electrónica más expansiva a la más minimalista, siempre rodeadas por un halo de oscuridad y la hipnótica voz de Louise, que nos pone alerta ante un mundo terriblemente alienado, la soledad del individuo, la incomunicación, la idiotización digital y la impasividad ante un planeta y una sociedad que se desmorona a marchas forzadas. Tan solo ese estremecedor canto a la esperanza y la liberación que es ‘Hidden’ parece arrojar algo de luz entre unos textos a los que el colchón de graves, bajos, ritmos electrónicos y samplers ponen banda sonora.

Para nada aleatoria, la transición viene precedida por toda una serie de remezclas de “Hannibal”, álbum en el que ya podíamos intuir el cambio a través de canciones como ‘Rei Blanc’, de cierto espíritu electrónico o, sobre todo, una ‘Shoot’em’ que cerraba el disco con una rítmica industrializada que cobra ahora más sentido que nunca. Con ellas conectan temas actuales como la ambiental y minimalista ‘Silence’, la final ‘Whales’, con una melodía de voz de ritmo y cadencia marca de la casa, o la ya mencionada ‘Hidden’, con esa guitarra que se asoma a la parte final del tema para trazar un escalofrío en tu espina dorsal. Por otra parte, apreciamos la ruptura en canciones como ‘Glass’ y su constante zumbido trance, en la opresiva y agónica ‘Slave’, que recuerda a los últimos pasos de Trentemoller de la mano de Jehnny Beth de Savages (y esto no puede ser malo), o en los beats rotos y el rugoso sinte de ‘TV’.

El álbum viene acompañado además por ocho videoclips que ponen imágenes a las canciones y enfatizan en el cinematográfico sentido de una música ya de por sí evocadora. Que a todo esto hayan llegado además sin subirse al carro de ninguna moda (ni rastro aquí de vocoder, autotune y demás inventos del diablo) termina de redondear una obra tan profunda y sincera.

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