Baxter Dury @ Sala But (Madrid) 09-12-2025
Época de cenas de empresa y de la absurda tradición importada de los afterworks, con ese jefe al que no soportas ni en “la copita de navidad”. Con pintas de oficinista dispuesto a prenderse fuego tras el curro, Baxter Dury se plantaba un martes noche en Madrid para hacernos olvidarlo todo. Deudor del espíritu de la working class e hijo de una de las personalidades más veneradas del punk británico, el heredero de los Dury conquistaba la Sala But con su marcada puesta en escena de carácter teatral, envolviendo unas canciones que pasan del spoken word a la electrónica de la new wave, cruzando por el funky ochentero.
Aunque ya había disfrutado del bueno de Baxter en varios festivales, nunca había tenido la oportunidad de verle en las distancias cortas de una sala, con un setlist más largo que le permitiese pasearse por diferentes paisajes sonoros sin quedarse en tierra de nadie. Tirando de ensoñación sintetizada, el groove funky de ‘Alpha Dog’ abría la pista de baile en un comienzo que pronto se tornaría más crudo y oscuro. En las penumbras de esas letras entre recitadas y rapeadas al ralentí, emergían canciones como ‘The Night Chancers’, ‘Mockingjay’ o ‘Almond Milk’, abordadas en directo con crudeza, con un Dury especialmente grave y visceral.

Unas atmósferas por las que siempre había una rendija para colarse la luz. Con esas voces femeninas luminosas y los sintetizadores y golpes de efecto que marcaba una banda de ensueño. En estos matices, Dury cedía parte del protagonismo vocal para dar rienda suelta a esa otra faceta más plástica; la de un actor que se abría la camisa y hacía gestos marciales sobre las tablas, en lo que es parte indisociable de su propuesta artística. Ahí nos deleitaba con ‘Pleasure’, ‘Miami’ o una ‘Palm Trees’ donde se acerca a la parte más onírica de grupos como The Avalanches o Gorillaz.
Con la Sala But totalmente entregada a la experiencia, y con el mejor sonido que he escuchado nunca en esta sala, Baxter Dury y los suyos echaban el resto justo antes de los bises. La melódica y melosa ‘Cocaine Man’ cedía definitivamente el testigo al desenfreno de ‘Albarone’. Trallazo descomunal que recuperaba el aura del clubbing y la new wave para convertir la sala en una gran fiesta. Sonido apabullante que continuaría pasándonos por encima en ‘Schadenfreude’, éxtasis perfecto que bien podría podría haber supuesto el final del concierto o incluso el cierre de una sesión de electrónica en el mejor club de Manchester.

Pero después del clímax, Dury rebajaba las pulsaciones volviendo tras el bis y apelaba a la nostalgia con cortes como ‘Celebrate Me’ o esa ‘Baxter (these are my friends)’, creada junto a Fred Again. Y aunque dio la sensación de que el cierre más épico ya lo habíamos vivido antes, bordaba así un concierto sobresaliente que nos dejaría totalmente embelesados. Una gran noche de martes en la capital.





