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30 años de «Dry», el debut en solitario de PJ Harvey
Dark Light

30 años de «Dry», el debut en solitario de PJ Harvey

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Desde hace un par de años, PJ Harvey ha ido reeditando en formato vinilo todos sus discos, añadiendo a cada uno de ellos su edición con demos y tomas alternativas. Recientemente cerraba la colección con el correspondiente a “The Hope Six Demolition Project”, último disco de estudio publicado hace ya la friolera de siete años. Sí, echamos de menos nuevas canciones de la gran Polly Jean pero hoy lo que venimos a reivindicar es un disco que cumple estos días tres décadas y que supuso un debut fresco con el que dejó detalles, ya por aquel entonces, de esa inquebrantable madurez y personalidad musical que la ha acompañado después durante toda su carrera.

“Dry” llegaba a las tiendas en 1992 bajo el nombre propio de una artista que había dado sus primeros pasos en Automatic Dlamini, formación iniciada por John Parish, con quién después tendrá una estrecha relación musical, y por un Rob Ellis que es batería también de este nuevo proyecto, además de participar en la producción y la composición de varios temas. Completa el power trío Stephen Vaughan, al bajo, y juntos se bastan y se sobran para dar forma a un sonido tan crudo como contundente, alejados de las grandes producciones y yendo en todo momento a lo esencial. Lo hacen ya desde esa inicial ‘Oh My Lover’, con su línea de bajo lenta y rugosa y esa discreta guitarra sobre la que se sitúa la voz de Harvey, por momentos excesivamente aguda y en todo momento dolorosa, mientras clama por ese amor tóxico que intenta mantener vivo a toda costa. Una manera seca y cortante de entrar en el disco, y a la vez totalmente seductora. Desconozco la influencia directa que tuvo en ella el grunge que se estaba practicando, casi ya masivamente, en aquellos años al otro lado del charco, pero sin duda ese sonido sobrevuela un disco de actitud punk y lírica afilada. 

Aunque la Polly Jean letrista se encontraba en “Dry” todavía lejos de su mejor versión, no hay que despreciar unos textos repletos de empoderamiento femenino, con sus contradicciones y sin dejar de lado en ningún momento la ironía. Ahí están canciones como ‘Sheela-na-gig’, con el estribillo más pegadizo del disco y una marcada actitud pop en sus melodías, y cuyo título hace referencia a unas tallas de mujeres con enormes vulvas que se encuentran en iglesias, principalmente irlandesas, y con las que Harvey juega en su personal alegato feminista. Por otra parte, siempre me ha hecho gracia escuchar frases como “it’s hard to walk in dress, it’s not easy”, perteneciente al tema ‘Dress’, mientras veo su apabullante actuación en el V Festival del Reino Unido, luciendo vestido, desbordante de clase y llenando el escenario con un sonido apabullante. 

Son precisamente estos los dos temas que funcionaron como singles de adelanto del disco, ambos elegidos de manera más que acertada. Si bien el disco no cuenta con grandes estribillos posiblemente sean éstas, junto con una ‘Victory’ de impecable base rítmica, las canciones más fácilmente asimilables de la colección. Y es que “Dry” no es un disco especialmente comercial. Canciones como ‘Plants and Rags’ son toda una marcianada y cualquier atisbo de amabilidad propuesto por las guitarras acústicas queda sumergido bajo el sonido de un cello totalmente desquiciado. En ‘Joe’ aceleran sin fin y Ellis le da la réplica vocal a Harvey en algo parecido a un estribillo entre el ruido y la distorsión (o la mugre y la furia, ¿por qué no?). Y ‘Happy and Bleeding’ es amarga como ella sola y parece no terminar de explotar nunca mientras nos clava en el cerebro inquietantes imágenes.

Sea como sea, el álbum llamó la atención no solo del público (británico mayoritariamente) sino también del mítico John Peel, en cuyas sesiones grabaron cuatro temas que se encuentran actualmente dentro del recopilatorio que la banda lanzó posteriormente con otras de sus intervenciones en el programa. Escuchar canciones como ‘Victory’ o ‘Water’ reducidas, aún más, a su mínima expresión y ver que no pierden un ápice de fuerza es una auténtica delicia. 

Tan solo un año después de “Dry”, PJ repetía con Ellis y Vaughan en la grabación de “Rid of Me”, un disco que profundizaba en lo propuesto en este debut, manteniendo el nivel de agresividad y crudeza. Fue la última vez que trabajaron juntos y ya en 1995 comenzó el giro de la artista hacia terrenos más complejos y experimentales con la que muchos consideran su gran obra maestra, “To Bring You My Love”. Pero esa es otra historia.

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