[Actualidad] The Surfing Magazines - "The Surfing Magazines" (2017)

surfing magazines critica discoNunca he comprado un disco por su portada. Sé que mucha gente lo ha hecho, que queda muy bien decirlo y que realmente en su día era un recurso como otro cualquiera para decantarse por un grupo. He comprado discos sin escucharlos impulsado por una reseña, por el sello que los edita o incluso por quién lo ha producido, pero nunca por su portada. En cambio ahora, con toda la música a un click, una portada llamativa puede ser reclamo suficiente como para escuchar un grupo y así me ocurrió con The Surfing Magazines. Me tropecé con su disco y ese color, esa imagen, esas máscaras tan carnavalescas como inquietantes me llamaron la atención. No sabía que detrás de ellas se encontraban dos miembros de The Wave Pictures (David Tattersall y Franic Rozycki), tampoco que uno de ellos era Charles Watson, de Slow Club, y mucho menos que me iba a encontrar con uno de los discos del año.

De ritmo trotón y melodía inquietante, ‘Sawdust in my Eyes’ nos adentra en el universo del grupo poco a poco durante sus casi seis minutos. Voces doblemente amargas, unos teclados escuela Manzarek que se van asomando tras los rasgueos de guitarras y un duelo final con las seis cuerdas que nos arroja de cabeza ya dentro del álbum. Tal vez no es casualidad que en el siguiente corte, ‘Voices Cary Through the Mist’, la primera frase rece “I wanna go down by the water” y sea inevitable que el gran Neil Young nos venga a la mente. Como si de los mejores Crazy Horse se tratase, Surfing Magazines muestran a lo largo de todo el disco esa sensación de peligro instrumental, de giro constante y de arriesgada búsqueda del punteo más cortante e hipnótico. Ahí está ‘Summer’, llenísima de groove y siempre a punto de explotar, el preciosista medio tiempo de manual ‘One of These Days’ cantado a dos voces, la canónica ‘Goose Feather Bed’, con sus punteos bluseros, sus “baby baby baby blue” y su no tan sorprendente armónica final, o esa maravilla que es ‘Line and Shadows’, de afilada letra y con unos arreglos de viento que la llevan a otra dimensión escapando de nuevo de lo convencional en algo que podría habría resultado un mero ejercicio de estilo.

Y para terminar de forjar su rocosa personalidad se salen por la tangente en varias ocasiones a lo largo del disco. Lo hacen esencialmente con ‘Peeping Dom’ y ‘A Fran Escaped’, dos pildorazos de surf instrumental que dan sentido al nombre de la banda y en los que vale casi todo, con los vientos por bandera, las guitarras en revoltoso jugueteo y Dick Dale en el punto de mira. También lo hacen en una ‘New Day’ con claro sabor a single. Poco más de dos minutos en los que muestran su cara más desenfadada con un estribillo deliciosamente facilón y otras guitarras para enmarcar. Sin duda una de las más gratas sorpresas del año.

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