[Actualidad] The Afghan Whigs - "In Spades" (2017)

Sin hacer demasiado ruido The Afghan Whigs ponían fin a su carrera antes del fin de siglo tras no encajar en la ola grunge noventera (a pesar de publicar sus discos por aquel entonces con SubPop) ni ser demasiado entendidos en su posterior transición hacia un sonido más rico, complejo y muy influenciado por el soul más directo. Tal vez por eso es casi de justicia poética que hace unos años volvieran con un disco tan brillante como “Do To the Beast” y un directo tan apabullante como el que pudimos disfrutar a su paso por Barcelona. Raro sería que la banda no siguiera aprovechando este actual momento de forma y tres años después nos encontramos con otro nuevo álbum de los Afghan que continúa dando sentido a aquel regreso. Sobreponiéndose a la falta de Rick McCollum, uno de los miembros fundadores del grupo y una de las guitarras más personales del rock, Greg Dulli vuelve a erigirse en líder absoluto de la formación, papel que viene como anillo al dedo a una personalidad tan imponente como la suya.

“In Spades” no decepcionará a quienes disfrutaron de “Do to the Beast”, a pesar de que seguramente este nuevo álbum demande algunas escuchas más que aquel. Su nuevo disco se pone a hervir a fuego lento ya desde el arranque, con una ‘Birdland’ que funciona casi como introducción y en la que el chamán Dulli luce sedosa voz sobre arreglos de cuerda antes de arrojarnos de cabeza a ‘Arabian Heights’. Puro Afghan Whigs, el negroide bajo de John Curley articula una canción en la que encontramos los primeros guitarrazos marca de la casa y un Dulli ya desatado, tan doloroso en sus alaridos como siempre. Igual de brillante haciéndonos sentir cosas se muestra en el arranque junto al piano de ‘Demon in Profile’, otro de esos temas que comienzan en balada y termina en orgía y que no por repetido el truco a lo largo de su trayectoria deja de sorprendernos. Cierran la cara A del disco la cumplidora ‘Toy Automatic’ (tal vez demasiado luminosa en lo sonoro para la línea general del disco) y una muy noventera ‘Oriole’, con arreglos de cuerda que remiten al “Gentleman” y esos punteos tan crepusculares como los que en su día nos brindaba el bueno de McCollum. Una auténtica delicia que da paso a una segunda mitad de disco que, de no ser por una confusa ‘Copernicus’, diría que supera a la primera.

‘The Spell’ recuerda a los mejores Afghan, con Dulli jugando a su antojo con nuestras emociones y erizándonos la piel sobre guitarras, cuerdas, teclados o vientos; ‘Light as a Feather’ coquetea con el funk en la fiesta más oscura; ‘I Got Lost’ es otra preciosidad con inusitados arrebatos de épica pianística y delicada chulería lírica (“Tal vez piensas que eres mejor que yo pero mis ojos pueden ver lo que otros no pueden") y el cierre, con ‘Into the Floor’, no podría ser mejor. Oscura, ácida, densa, contundente y con Dulli, una vez más, poniendo toda la rabia sobre la mesa. Un final épico para un disco al que la única pega que se le puede poner es que se acaba, y demasiado pronto.

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