Julie @ Clamores (Madrid) 24-02-2025
Dentro de toda esa oleada de grupos que emergieron durante la etapa pandémica, en aquel ya lejano 2020, Julie esbozaba unos contundentes singles repletos de ruido, baquetazos metálicos y unas líneas de bajo apabullantes. Inusuales para unos jóvenes que apenas bordeaban la mayoría de edad. Un talento que seguiría creciendo y que catalizaba definitivamente en su primer larga duración, «My anti-aircraft friend» (2024), con que refrendaban todas sus virtudes y saltaban definitivamente a la primera plana del circuito más underground.
Por su música discurren desde las esencias de grupos coetáneos como Trauma Ray y compañía, hasta las melodías repletas de ruido de unos DIIV que parecen ser la gran referencia para toda esta generación de bandas. Llevando las atmósferas del shoegaze un paso más allá de la bruma, Julie llegaban a Madrid de la mano de los cazatalentos de Primavera Sound, antes de tocar en el festival, y vendiendo todas las entradas para una sala Clamores que se les quedó corta, tanto en aforo como en capacidad acústica.

Pese a haber vivido en esta mítica sala algunos conciertos memorables de otros géneros más calmados, no parece el recinto adecuado para programar a una banda tan trallera como Julie. Las fuertes reverberaciones del recinto lo convertían en una trampa sin salida para una banda que, pese a tocar de manera excelente, no lograría controlar la gran pelota de graves que enmascaraba voces y matices. Una pena cuando hablamos de una formación repleta de detalles melódicos, donde la alternancia vocal entre Alex Brady y Keyan Pourzand es esencial en su sonido. También la cantidad ingente de arreglos de batería que ofrece desde el lateral un magistral Dillon Lee.

Visiblemente incómodos por momentos, Julie tiraban de oficio y hacían vibrar a un público totalmente entregado, que les acompañaría a pesar de los problemas técnicos. Mejorando ligeramente estas dolencias en el tramo final del concierto, la audiencia no se resignaba y se entregaba al pogo en las fantásticas ‘Flutter’, ‘Clairbourne practice’ y ‘Femenine adornments’. Definitivamente no serían estas las mejores condiciones para disfrutar de una banda con una proyección salvaje. Pero son jóvenes y están aquí para quedarse, otra vez será.





