Bestia Bebé @ Changó Club (Madrid) 19-11-2024
No es habitual poder ver a una banda argentina de rock independiente dos veces en Madrid durante el mismo año. Diez meses después de su visita por la Sala El Sol, Bestia Bebé lograban organizar una nueva gira con tintes épicos, tocando hasta tres noches consecutivas en Barcelona, antes de poner rumbo a Madrid, Zaragoza, Murcia, Sevilla o Valencia. Y mientras ellos mismos cantan esto de que “el rock and roll pasó de moda”, van a tener razón, pero su espíritu aún late en una escena que los abraza con ganas en cada nueva oportunidad.
Antes de este reencuentro, Malena Fernández subía a las tablas junto a su formación para defender en directo el cancionero de su proyecto musical; El Momento Incómodo. Tras un EP que la puso en el radar de las jóvenes promesas de nuestra música, en este 2024 veía la luz un primer larga duración que sigue combinando intimismo y un toque de desencanto que se traslada también a lo instrumental. Sonaron con la oscuridad precisa para afrontar otra tarde en el otoño madrileño.
Varias pulsaciones más arriba y con un sonido de supergrupo de rock, llegaba el rugido de la bestia para despertarnos de cualquier letargo. Bestia Bebé incendiaban la pista al primer toque con temas tan incontestables como ‘Antártida Argentina’, ‘Montevideo’ o la cadencia shoegaze de ‘Cangrejal’. Pogos con sabor argento, con banderas albicelestes al cielo y gente en volandas con emblemas maradonianos. Una hinchada totalmente entregada, a la causa de unas canciones tan sencillas como emotivas.

Con las guitarras como protagonistas, se adentraban en las profundidades del ruido con ‘El Humo Negro’, donde nos atronaban con pasajes de puro noise rock. Todo ello para afilar aún más los colmillos y lanzarse a un tramo frenético, en el que sonaban algunos de sus mejores hits. Cantábamos todos a una, una vez más, ‘El Rock and Roll Pasó de Moda’, para sumirnos de lleno en ese ritmo deudor de Los Ramones o de los propios Weezer en el power pop vitaminado de ‘El Verano’. El mismo rollo que atraviesa ‘Omar’, reviviendo uno de esos discos sobresalientes del que aún escucharíamos varios himnos más. Qué bonito celebrar un martes gris dos rolas cargadas de melancolía y amor como son ‘Lo Quiero Mucho a ese Muchacho’ o ‘Wagen del Pueblo’.
A bordo de este particular y humilde DeLorean, seguíamos viajando por su discografía para continuar con el festejo. ‘Fiesta en el Barrio’ o ‘Rondador Nocturno’ convertían la sala en un hervidero de brazos al aire y cánticos. Para el recuerdo, otra vez más, ‘Un Documental Sobre Mí’, donde nos entregábamos a la euforia del exorcismo por última vez. Acabábamos, también en esta ocasión, empapados en sudor bailando por megafonía ‘La Vida Tómbola’ de Manu Chao. Bonita tradición esta. Gracias por todo.





