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30 años de «Ten», el debut de Pearl Jam y el comienzo de todo
Dark Light

30 años de «Ten», el debut de Pearl Jam y el comienzo de todo

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Ha pasado poco más de un año desde el triste fallecimiento de Andrew Wood por sobredosis. El que fuera cantante de Mother Love Bone nos dejaba cuando la aventura del grupo no había hecho más que empezar, con un debut en largo que apuntaba alto. A pesar de tan abrupto final, tanto talento no podía quedar desaprovechado y, tras el luto de rigor, el bajista Jeff Ament y el guitarrista Stone Gossard han tirado hacía delante con la creación de Mookie Blaylock, su nueva banda, ahora rebautizada como Pearl Jam por cuestiones legales (el nombre original pertenece a un jugador de baloncesto). La completan el también guitarrista Mike McReady, amigo del propio Gossard, el batería Dave Krusen y el vocalista Eddie Vedder, instalado ya en Seattle para centrarse en el grupo tras dejar atrás San Diego. A Vedder ya pudimos escucharlo a dúo con Chris Cornell en el disco de Temple of the Dog publicado hace unos meses. Un precioso homenaje a la figura de Wood en la que participan también músicos de Soundgarden, otra banda imprescindible para entender lo que está ocurriendo en esta ciudad del estado de Washington. 

¿Y de dónde sale Eddie Vedder?, nos preguntamos todos. Hasta hace unos meses era un total desconocido y con tan solo esta colaboración y el single ‘Alive’ a sus espaldas ya dejó claro que quiere ser una de las grandes voces del momento, desbordando personalidad y sin necesidad de imitar ni sentirse sustituto de nadie. En todo este “Ten” (titulado así por ser el número que luce en su camiseta Blaylock), primer larga duración de Pearl Jam, está a un nivel sobresaliente, tocándonos la fibra con cada melodía y aportando unas letras maduras y con cierta predilección por la oscuridad. Suicidio, asesinos en serie, personas sin hogar y problemas psicológicos se suceden en ellas de una manera sobria y nada frívola. Cualquiera diría que algunas de ellas fueron escritas en la soleada San Diego, cuando Vedder recibió por correo las primeras maquetas instrumentales del grupo a través de Jack Irons, batería de Red Hot Chili Peppers y amigo en común con Cornell. 

Centrándonos en el disco, el de Pearl Jam es un debut con un sonido limpio y cuidado, producido por un prácticamente desconocido Rick Parashar, propietario de los estudios London Bridge de Seattle, dónde ha sido grabado. Lejos de la suciedad punk de Nirvana o de la densidad sonora de Soundgarden y Alice in Chains, Pearl Jam encuentran entre sus influencias sonidos más cercanos al rock clásico practicado por bandas como Led Zeppelin o Neil Young. Tampoco faltan acercamientos a la psicodelia de los sesenta y setenta. El comienzo del disco, que se conecta después de manera circular con una pista oculta que lo cierra, bien podría salir de la parte más experimental de los Beatles, mientras que en temas como ‘Garden’ el punteo de guitarra podría firmarlo el mismísimo David Gilmour. Y hablando de punteos, hay que destacar la labor en todo el disco de un McReady que salpica prácticamente cada canción de juegos de notas kilométricos sin llegar a resultar nunca cargante ni excesivamente masturbatorio. Ni siquiera en esa ‘Even Flow’ en la que se disfraza de auténtico guitar hero. 

A pesar de recrearse por momentos en la instrumentación, los temas de “Ten” no dejan de ser, en su mayoría, inmediatos y directos. El tridente inicial que forman ‘Once’, ‘Even Flow’ y ‘Alive’ será difícilmente mejorable a corto plazo (por mucho que todo apunte a que lo nuevo de Nirvana será un bombazo) y canciones como ‘Why Go’ o ‘Porch’ dejan claro que también saben controlar su versión más agresiva y acelerada. En el otro extremo se encuentra ‘Black’, emotivo medio tiempo de mechero en alto que nos rompe por dentro con su electricidad contenida, o la final ‘Release’, que nos hipnotiza con un bucle de guitarra mientras Vedder nos mece de camino a un cierre de disco épico. En definitiva, una obra redonda, totalmente definitoria del momento, con este tipo de rock alternativo abriéndose paso y demandando una atención más que merecida. 

No cabe ninguna duda de que algo importante está pasando en Seattle y bandas como ésta, junto con otras ya mencionadas como Nirvana, Alice in Chains o Soundgarden, todas ellas tan diferentes como parecidas entre sí, están destinadas a poner patas arriba el negocio musical en los próximos años. 

Obviamente esta reseña no se escribió en 1991 (por aquel entonces servidor contaba solo cinco añitos) pero hemos querido fantasear con qué habríamos dicho sobre el disco si lo hubiéramos descubierto en ese momento, antes de su posterior e inmenso éxito.

Ilustración final: El Averigua

(Trayendo el disco hasta nuestros días, El Averigua firma esta viñeta como parte del homenaje).

 

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