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30 años de «Congregation», el disco con el que comenzó todo para The Afghan Whigs
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30 años de «Congregation», el disco con el que comenzó todo para The Afghan Whigs

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A lo largo de estos últimos años hemos hablado bastante de Afghan Whigs por aquí. Desde su regreso, que tuvo lugar en 2012, hemos seguido de cerca los pasos de Greg Dulli y los suyos y lo que nos ha devuelto no ha podido ser más satisfactorio. Varios conciertazos y dos muy buenos discos, casi a la altura de sus mejores obras, han dado de sí esta nueva década de vida de una banda que nació a mediados de los 80 en Cincinnati. Hoy viajamos casi hasta aquellos comienzos con el 30 aniversario de “Congregation” como excusa.

Sin duda eran otros tiempos. Principios de los 90, “Nevermind” ya publicado y el grunge acaparando portadas en todo el planeta y marcando tendencias no solo musicales, sino también culturales, ideológicas y estéticas. En medio de todo ello, un pequeño sello independiente, Sub Pop, encargado de poner en el disparadero a Nirvana con su primer disco. Allí recalaron, poco después de la marcha de los de Seattle rumbo a la conquista del mundo, The Afghan Whigs. Tras un debut tan descafeinado e inocente como “Big Top Halloween” (1988) la escudería se fijaba en ellos y coincidiendo con el comienzo de la década lanzaban “Up In It” tras algún single previo. Con él pasaron algo desapercibidos y no fue hasta dos años después cuando llegó “Congregation” para comenzar a clavar los cimientos de su sonido y posterior éxito. No sorprende que tras éste, el crecimiento de la banda les llevara a dar el salto a la multinacional Elektra, ávida de grandes nuevos grupos en cuanto a bandas de guitarras se refiere y tampoco que en ella los Afghan hicieran lo que les diera la gana, acercando su sonido habitual a nuevos ambientes. Pero eso ya es otra historia. La que nos ocupa ahora es la que nos lleva a pensar que con “Congregation” empezó todo para ellos.

Escuchado a día de hoy, podríamos decir que el disco cuenta con un sonido y una producción bastante cruda, por momentos incluso mejorable, pero que no desentonaba en un momento histórico en el que no predominaban las grandes producciones. De hecho, los acreditados en el disco para la labor son un desconocido Ross Ian Stein y el propio Greg Dulli, al que resulta difícil no imaginar como protagonista absoluto durante las sesiones de grabación. Junto a él, completaban la formación por aquel entonces el bajista John Curley, aún hoy miembro de la banda, el batería Steve Earle, que dejó el grupo tras la grabación de “Black Love” (1996) y el guitarrista Rick McCollum, uno de los músicos más personales de la época e imprescindible para definir el sonido del grupo en toda aquella primera etapa y que se desvinculó de la formación para la grabación de su regreso discográfico en 2013. Riffs como el de ‘Turn on the Water’, casi funk, o el de ‘Miles Iz Ded’, tema que cierra el disco, sientan las bases de un sonido de guitarra que será una constante a lo largo de toda la carrera de la banda, incluso con McCollum ya fuera de ella. Esto nos lleva a pensar que la personalidad del grupo quedó forjada a fuego en esta etapa y se encuentra ya por encima de individualidades. 

Es también en este disco cuando los teclados empiezan a dejarse ver de manera discreta (irán ganando fuerza con el paso de los años, ya sabéis) y se introducen en el sonido de la banda algunas guitarras acústicas. En ese sentido hay que destacar una escalofriante ‘Let Me Lie To You’, medio tiempo en el que la voz de Dulli se desliza sibilina y que nos deja un punteo de eléctrica sobre acústica de los que erizan la piel. O una ‘Tonight’ en la que se desnudan instrumentalmente para brindarnos otra joya a pura voz y guitarra. Dulli brilla aquí y a lo largo de todo el disco como el inmenso cantante que es. Inconformista e inquieto, busca siempre los tonos altos abriendo un camino que le llevará más adelante a acercarse a esos cantantes de soul clásicos que tanto le gustan. 

En cualquier caso, “Congretation” no deja de ser un disco de rock, crudo y potente. No hay más que darle al play y, tras la introducción vocal femenina, dejarse atropellar por una ‘I’m Her Slave’ convertida desde entonces en clásico del grupo. Base rítmica apabullante, riffs cortantes y un Dulli que pone todas las cartas sobre la mesa tanto en lo vocal como en lo lírico. Relaciones tóxicas, abusos, adicciones a diferentes sustancias y mucha chulería desfilan por unas líneas que tal vez a día de hoy le acercarían a esa tan temida como absurda (casi siempre) palabra conocida como cancelación. 

Centrándonos, para terminar, en las canciones como tal, diría que “Congregation” contiene una primera mitad de disco monumental, con cinco temas (sin contar la introducción de ‘Her Against Me’) que se encuentran entre los imprescindibles de su discografía y que son un muestrario perfecto de lo mejor de la banda en aquel momento. Tras estos el álbum comienza a perder algo de consistencia y temas como ‘This Is My Confession’, con una producción bastante mejorable, o esa desquiciada versión de una de las canciones del musical Jesucristo Superstar que es ‘The Temple’ hacen que el resultado final sea algo irregular. 

Poco después el grupo publicaba el EP “Uptown Avondale”, con el que daban por concluida su relación con Sub Pop hasta su regreso a la escudería en esta nueva etapa que arrancó hace ya casi diez años. En aquel trabajo corto ponían sobre la mesa sus gustos sonoros para versionar a artistas de soul como Al Green, Diana Ross o The Supremes y comenzaban así a insertar en su sonido estas influencias sin complejos. Tan solo un año después publicarían “Gentleman”, reconocida como la gran obra maestra del grupo y su apertura de miras definitiva. Pero recordad, todo comenzó aquí, con “Congregation”.

Trayendo el disco hasta nuestros días, El Averigua firma esta viñeta para cerrar el cumpleaños.

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