Entrevista con Xavier Calvet: “Tras tantos años haciendo la misma música tienes ganas de explorar otros caminos y ver qué puedes hacer”

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A finales del año pasado Xavier Calvet publicaba su primer disco en solitario y lo que entonces pudo ser una fría entrevista vía email pasó a convertirse en una cita prevista para su siguiente visita a Madrid. Ésta tuvo lugar el 15 de mayo, día de San Isidro y en el que Calvet presentaba por primera vez aquí las canciones de “Firebird”. Lo hizo arropado por su banda, sobre el escenario de la Wurlitzer y ante un público entre el que se encontraban infinidad de amigos del músico catalán. Son muchos años actuando en la capital, esencialmente con Bullitt, su grupo de toda la vida, y quién conozca un poco a Calvet entenderá que a cada nueva visita haya hecho más y más amigos. El “músico de la eterna sonrisa”, como lo definió uno de ellos en la nota de prensa de su último disco, es de un trato tan cálido y agradable como sus canciones, y así lo pudimos comprobar un día después de su concierto, durante una comida en una de nuestras pizzerias favoritas de Madrid y con una charla que dio para hablar de mucho, siempre con la música, la suya y la de otros, como eje central.

Algunas canciones tienen bastante tiempo. La idea viene de otro proyecto en solitario con el que empecé a tocar unos temas acústicos que no tenían mucho que ver con lo que estaba haciendo con Bullitt en ese momento. Las empecé a tocar con Enric Pla, batería de Bullitt, y con Agus Segura, uno de mis mejores amigos. Con ellos estuve como un año haciendo conciertos, pero más bien porque nos llamaba algún colega y nos proponía algo que por el hecho de decir vamos a empezar un proyecto y vamos a salir a tocar. No nos lo tomábamos muy en serio”, nos cuenta sobre la gestación de “Firebird”. En su primer disco en solitario, Calvet ha reunido con elegancia las esencias del folk, el sonido americana y el rock más clásico para alejarse no sólo del sonido de Bullitt sino también de la figura de cantautor al uso. “Yo nunca he tenido otro grupo de punk rock que no fuera Bullitt, entonces tenía claro que si hacía otro proyecto quería alejarlo lo más posible de éste. Aun así yo tengo una manera de hacer canciones y al final hay cosas que se pueden relacionar fácilmente. Está claro que algún tema de Calvet se podría haber hecho con mi banda pero después de tantos años haciendo la misma música tienes ganas de explorar otros caminos y ver qué puedes hacer”. Para ello, y como no podía ser de otra manera, se ha rodeado de amigos, y cuando tu vida gira en torno a Sant Feliu de Guixols y eres músico tienes la suerte de que entre ellos se encuentra gente como Santi García (No More Lies, Vistalegre), su hermano Víctor (The Unfinished Sympathy), Guille Caballero (Els Surfing Sirles, Joan Colomo), Marc Clos (Nueva Vulcano, The New Raemon), Vidal Soler (Copa Lotus) o el propio Enric Pla (Bullitt). “Hice una carta a los Reyes Magos para ver si podía juntar una banda soñada y no solamente la junté para grabar el disco sino que después están tocando conmigo. Y cuando no pueden venir ellos vienen otros que los suplen igual de bien y sigo haciendo las cosas con amigos, que para mí es lo que tiene sentido de verdad. Además, una de las gracias del disco es que nadie de los que vino a grabar había escuchado nada. Se fue construyendo sobre la marcha y teniendo en cuenta que eran muy importantes las aportaciones de cada uno y el rollo que cada músico quisiera imprimirle a la canción”. Una vez más, la amistad y la confianza por encima de todo.

Como decía, cuando un músico se embarca en un proyecto en solitario algo ajeno al sonido electrificado y contundente de su banda habitual tendemos a pensar en el cantautor al uso, solo sostenido por una guitarra acústica y cierta pose mustia. No es el caso de “Firebird”, repleto de detalles y pequeños arreglos que dan vida a las canciones. “A todos nos motivaba que tuviera las dos vertientes, que hubiera un rollo de canción más reposada, que requiriera otro tipo de arreglos, con una orquestación mínima, y luego otras en las que nos dejáramos ir, porque al final la vena rockera la tenemos todos encima”. Sin duda quedó claro en un concierto en el que sonaron sólidos y con constantes arrebatos de esa intensidad que irremediablemente llevan dentro. “Ya casi nunca toco solo. Me llevo a Vidal por lo menos, porque los arreglos de guitarra son casi medio disco. Entre los dos, con las guitarras y las voces, podemos acercarnos mejor a lo que es el álbum, pero tocar arropado por una banda como la de anoche para mí es un gustazo, claro. La sensación de compartir la música…”, afirma Calvet.

Afincado en Madrid casi por obligación durante una semana, la casualidad hizo que durante unos días actuará con los tres proyectos en los que está inmerso actualmente. Si el viernes sus Bullitt compartían escenario con Wild Animals y cuatro días después presentaba las canciones de “Firebird” el jueves era el turno de tocar la guitarra junto a Jamie 4 President, grupo al que se unía el pasado año y del que nos habla con especial ilusión. “Lo de Jamie es de las cosas más divertidas que me han pasado este año. Estuvieron grabando el disco en Sant Feliu y me pidieron que metiera unos coros. Un tiempo después nos dijeron que necesitaban gente para tocar y que habían pensado en Borja, de Please Wait, y en mí. Al principio pensábamos que estaban locos, ellos en Madrid, nosotros en Sant Feliu… Y al poco fue como oye, pues claro que sí, por qué no. A Jamie le tenía una admiración brutal por las canciones que hacía y yo venía de una etapa difícil, por todo lo que había pasado con Bullitt y que me hizo tirarme un año sin tocar, y la posibilidad de ponerme a hacerlo con gente con la que te entiendes desde el minuto cero en un proyecto diferente me ha venido muy bien. El primer concierto lo dimos en julio y en estos nueve meses creo que es la etapa en la que más conciertos he dado. Debemos llevar 25 o 30 bolos

En 2015 Calvet perdía a Ferrán Bonet, amigo y bajista de Bullitt, algo que no solo cambió en parte su vida sino también la dinámica del grupo. “Vamos trabajando sin prisa pero sin pausa, componemos canciones y cuando tengamos suficientes veremos cómo grabamos o qué hacemos. No hay prisa por nada, ni más ambición que la de pasarlo bien y grabar cuando nos apetezca. Nos hemos hecho mayores, cada uno ha ido cogiendo las riendas de su vida en cuanto a curros, responsabilidades y demás, y aceptas que el grupo llega donde llega. También desde el momento que Ferrán desapareció pasó a ser otra cosa y como tal funciona diferente, con su tempo”. Pero sin duda lo más bonito tras la marcha de Ferrán fue el nacimiento del Ferrish Fest, evento que crearon en 2017 para rendir homenaje a su figura y que tras su paso por Madrid celebró hace unos meses su segunda edición en Salt. “La idea fue de Javi Six, bajista de Minor Empires y es una cosa que hacemos con mucho cariño. Va a ser una cita habitual. El primer año lo hicimos en Madrid para darle entidad al asunto pero claro, tiene mucho sentido hacerlo en casa de Ferrán, para que venga la gente más cercana a él. Igualmente creo que iremos haciendo pequeñas cosas del Ferrish Fest por toda la península y poco a poco. Habrá sorpresas y yo espero que podamos acabar trayendo alguno de los grupos por lo que él se moría, como Bad Religion, Thrice, Dinosaur Jr. No sé cuánto tardaremos pero es una ilusión. De momento vamos tocando los grupos amigos y con los que él había compartido vivencias en carreteras. En Madrid fue muy emotivo, veníamos con una carga muy grande y tengo muy buen recuerdo. La respuesta de la gente de aquí fue espectacular”, nos cuenta lleno de ilusión.

Y si seguimos hablando de futuro seguramente lo más cercano sea un nuevo disco bajo su nombre. “En octubre nos metemos a grabar el segundo, porque tengo un montón de canciones y material. Se me disparó la creatividad una vez que hice el primer disco y vamos a aprovechar, que luego puedes estar dos años en los que no te sale una canción. Esta vez va a ser diferente y creo que va a ser más formato banda porque vendremos de tocar juntos en directo”. ¿Encontraremos en sus canciones las mismas influencias que en éste o todo girará hacia el sonido de The War on Drugs, banda que le gusta tanto a Calvet como al que escribe estas líneas? “No es que me mole, es que ahora mi problema es no hacer veinte canciones rollo War on Drugs. Llegué a ellos a través de My Morning Jacket y a los Jamie les tenía amargados porque siempre que salíamos a tocar les pinchaba ‘Holding On’ a tope. Es música de carretera”. ¿Y qué hay del resto de influencias que encontramos en “Firebird”? “En casa tuve una infancia musical muy marcada por la música que escuchaba mi padre: country y grupos tipos Yes, The Jam, Chicago, Dire Straits… Luego, con 18 años conocí a Enric, que fue mi mentor del hardcore porque yo venía de escuchar mogollón de grounge y brit pop en el instituto. Y más tarde descubrí el emo, que fue lo que terminó de construir mi base musical. Grupos cómo The Promise Ring, Jimmy Eat World, Texas is the Reason, The Get Up Kids o Sunny Day Real Estate, que tenían muchas melodías pero con un sonido de guitarras más agresivo y unos acordes raros. Pero bueno al final con el paso de los años vas descubriendo otras cosas, te vas haciendo mayor y te apetece adentrarte en otros terrenos”.

Lejos de buscar el pelotazo, algo que sería casi ridículo en un país como este, sí es cierto que las canciones de “Firebird” son seguramente las más accesibles de todos sus proyectos y temas como ‘Lovelight’ clarísimos singles, pero que estas triunfen o no es algo que no preocupa a Calvet. “Sabes que estás haciendo una música que abarca un abanico de público mucho más amplio y está guay pensar que por qué no le puede llegar a más gente pero al final siempre me he movido por un circuito muy concreto. Salir de esa zona controlada es lo más difícil, pero también es un buen reto”De momento estas canciones le han llevado a compartir escenario con artistas como Amy Macdonald o Jim Adkins y en los próximos meses lo hará también con Jack Johnson y alguna banda más que se anunciará dentro de poco. “De todas formas llevo 18 o 20 años haciendo música y nunca me he planteado esto como un negocio. Ahora es la primera vez que intento pasar mucho tiempo del año trabajando como músico pero lo sigo compaginando con mi curro porque dudo que en el algún momento de mi vida llegue a atreverme a dejarlo todo para intentar vivir de esto. Siempre he creído más en las cosas terrenales, en que hago canciones y tengo la suerte de que hay algunas personas a las que les gusta. Para mí eso ya es mucho más de lo que habría soñado cuando tenía 15 años y me compré una stratocaster porque quería ser Eric Clapton”.

Fotografía: Coaner

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