Entrevista con Eric Fuentes

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Eric Fuentes lleva ya unos cuantos añitos dedicándose a esto de la música. Durante una buena temporada ha formado parte de The Unfinished Sympathy, con quienes publicó cinco discos entre 2001 y 2009, y desde la separación del grupo ha seguido con su prolífica carrera en solitario. Esta le trajo el pasado miércoles a presentar en Madrid su último trabajo, un arriesgado triple disco titulado “Eric Fuentes / Barcelona” que fue publicado hace unos meses bajo el amparo de BCore Disc, el sello que le vió crecer musicalmente.

Para charlar sobre este nuevo disco y el momento en el que se encuentra estuvimos con él un rato antes de que se subiera al escenario del Costello Club para ofrecer un concierto cuya crónica publicamos hace unos días. Nos encontramos con un Fuentes muy hablador, con las ideas realmente claras y que da la sensación de disfrutar enormemente de lo que hace.

Aquí os dejamos el resultado de la charla.

“Eric Fuentes / Barcelona”, tu último disco, se publicó hace ya unos cuantos meses y hasta ahora solo habéis hecho algún concierto suelto y tampoco veo que tengáis más fechas programadas. ¿Vais a girar para presentarlo?

No. Desde que empecé a hacer este disco ya tenía claro que me interesaba explotar más la parte creativa, la del estudio. Sacar un rendimiento del 80% o 90% de esta parte creativa, con la producción y demás, y la parte del directo dosificarla un poco.

Desde que soy músico no he parado de tocar. He tocado por Europa y alguna vez por Estados Unidos pero fundamentalmente toco por España y llega un punto en que has hecho tantas giras y has pasado tantas veces por las mismas carreteras que acabas un poco quemado y no sabes que más hacer. Igual si mi carrera hubiera ido por otro lado y hubiera lanzado un pepinazo comercial rollo Love Of Lesbian pues ahora me lo plantearía de otra manera pero no es el caso.

Por todo ello he decidido que prefería hacer pocos conciertos y muy selectos. Es más, no solo no habrá gira sino que he hecho un concierto en Barcelona, uno en Sant Feliu de Guixols, que es como mi segunda casa, otro en Vic, que es como una tercera casa, unos para unas fiestas de unos colegas, ahora hacemos el de Madrid y ya no creo que hagamos muchos más. Es que hace un año estaba girando por todas partes, y hace dos y hace tres también, y al final es una saturación.

Es curioso porque por lo general los músicos siempre afirman disfrutar más del directo que de todo el proceso de grabación y en tu caso parece todo lo contrario.

Ahora mismo sí. En general es “fifty-fifty” pero es que igual en los últimos años me he excedido. La gente se entera de los conciertos que más se han anunciado pero por cada uno de esos haces diez casi desconocidos.

En el título del disco está presente tu ciudad, Barcelona, ¿dirías que el álbum es más una declaración de amor o de odio a la ciudad? ¿Cómo te sientes como músico en Barcelona?

Me gusta bastante pero no soy patriota ni de mi país ni de mis banderas ni tan siquiera de mi ciudad. Simplemente me ha tocado nacer allí, me he adaptado bien a ello y estoy la mar de agusto.

El título tiene más que ver con una historia que tiene una parte de verdad autobiográfica y mucha parte de ficción. Es la de una chica que se enamora de un chico de Barcelona y al pasar un tiempo en la ciudad se da cuenta de que la motivación para estar allí no era tanto el amor hacia el chico sino hacia la propia ciudad. Mi idea tampoco era exactamente hacer un disco conceptual ni contar una historia concreta pero si que hay un hilo conductor que me ha servido de inspiración.

Vivimos en la época de las listas de reproducción y la sobredosis de discos en Internet. Con un panorama así, ¿cuándo decides hacer un disco triple y cómo reaccionan en BCore cuando se lo propones?

Bueno pues al principio me miraron con cara de “este loco ya no sabe qué hacer con su vida” (risas). A ver, yo en principio quería hacer un disco doble, tenía 20 canciones, 6 o 7 en la recámara y otras 3 o 4 ideas. Pues al final estos tres tipos de canciones las trabajé en paralelo y llegué a un punto en el que no sabía discernir cuales quería que estuvieran en el disco doble y cuales no. No me parecían ninguna descartes, porque tuve el tiempo suficiente para cuidarlas a todas por igual, así que decidí usar las 30.

¿Tenías 30 clavadas? ¿No quedó ninguna fuera?

Tenía 28 y hubo 2 que a última hora le dije a Iban (ndr: batería del grupo y encargado de la parte técnica en la grabación) ¡grabame! Me puse a la batería, me inventé el tema mientras tocaba, luego hicimos unas ediciones y de ahí salieron un par de temas buenos.

Cuando tenía todas fui a hablar con Jordi y se estaba comiendo la olla porque un doble vinilo era muy caro así que le dije “mira, yo no quiero doble vinilo ni nada, yo lo que quiero es sacar mis 30 temas y lo ideal es que vayan en tres bloques de 10 y el CD esto lo permite”. El vinilo es una maravilla y a mi me encanta pero a la hora de trabajar con él es caro, es difícil de mover… y en este sentido el CD triple se ha vendido perfecto y estamos todos encantados de la vida. La jugada ha salido bien.

Pasemos a hablar de las colaboraciones. El disco tiene unas cuantas pero lo que más me ha llamado la atención es que en lugar de empezar con tu voz, el primer CD empieza con ‘Despeñaperros’, que la canta Ana Martínez, una total desconocida en el mundo de la música.

Sí, es la mujer de Iban, nuestro batería, que es maestra pero que canta muy bien (risas). Estaba un día por el estudio con el niño, yo quería probarlo y funcionó.

¿Y por qué decidiste abrir el disco con su voz?

Pues si te das cuenta yo es la primera vez que hago algo en castellano, entonces para mi era un atrevimiento total. Empezar un disco en castellano, con la voz de una chica… Para mi era como decir “tranquilo, que si no te convenzo con la primera tengo 29 más” (risas). Tener 30 canciones te permite arriesgarte mucho más, si hubiera tenido solo 10 oportunidades de convencer al oyente pues igual no lo habría hecho.

¿Cómo organizaste el tema de las colaboraciones? ¿Los temas los componías en su totalidad tú?

Yo soy muy prolífico musicalmente, me cuesta muy poco hacer canciones pero después me da mucho palo hacer letras. A veces me sale alguna que creo que está bien pero en general no es lo que más me gusta hacer, por eso decidí coger amigos cantantes que cantaran con mi melodía pero con su letra. Yo les pasaba una demo haciendo “guachu guacho” o “ninonino” en la parte vocal y ellos copiaban la melodía y cantaban su letra.

Otra colaboración que llama la atención es la de Guillem Funollet en ‘Caus al Fang’, un tema muy metalero. He leído por ahí que eres un gran amante del trash, ¿era una manera discreta de quitarte una espinita y volcar ese amor por un estilo que no has tocado habitualmente?

Sí, claro que sí. En general lo bueno que ha tenido el disco es eso, que he podido tocar todos los palos que me apetecían. Desde cosas tan metal como esta a otras de pop sinfónico como ‘Superpowers I Had’ o incluso cosas más oscuras y electrónicas. También que al grabarlo en el estudio de mi hermano las condiciones eran mucho más favorables y me he podido tirar allí un montón de tiempo experimentando y probando cosas.

Y teniendo temas tan diversos como los que comentas ¿qué criterio seguías a la hora de mandar una canción a un disco u otro? Al escuchar el disco completo si que se nota desde fuera cierta diferenciación pero no sé si tú tenías claro desde un principio esa separación

En absoluto. Hubo un momento, cuando tenía todavía las colaboraciones por hacer, que había la opción de hacer el tema en catalán, en castellano o en inglés y he optado por hacerlo en un idioma u otro para ubicar la canción en uno de los CDs. Pero vamos, en general fue una vez acabado el disco cuando me tiré horas y horas haciendo listas de posibles combinaciones. Al final llegué a la conclusión de que el factor idiomático quería aislarlo al máximo y mezclar lo mínimo. Por eso en el primer disco no hay ningún tema en inglés, luego el segundo es un disco muy Unfinished y es todo en inglés y el tercero es el más variado, un poco el cajón de sastre del álbum.

Lo que sí me parece es que en el tercero has trabajado bastante con los sintetizadores. Tiene un toque ochentero que me gusta mucho y es un palo que no habías tocado demasiado anteriormente.

Si, más oscurillo también. Hay mucha gente que me dice que en el futuro debería ir por ahí.

Pues no te diría yo que no. Y siguiendo con los teclados, abundan no solo en el tercer disco sino también en algunos temas de los otros dos. ¿Influencia de lo que hiciste en el disco anterior, “Copper & Gold”, tal vez?

Seguro que sí. Sobre todo Berni, que es con quien hice “Copper & Gold”. Todo viene de hace tiempo, cuando hicimos con Unfinished el “We Push You Pull”, que metimos sintetizadores en el disco y fichamos a Joan Colomo para tocar los teclados en directo, que no tenía ni puta idea, ya te lo decía él, pero con la jeta que tiene… (risas). Ahí empezó mi amor por los teclados y por eso cuando llegó Berni, que es un pianista que flipas, ya hicimos algunas cosas en “Eric Fuentes y El Mal” y después a saco en el “Copper & Gold”.

Y en referencia a ese sonido más oscuro y ochentero del que hablamos, ¿escuchas bandas de ese estilo? ¿de dónde te viene esa influencia?

Pues digamos que soy “especialista” en tres géneros. Uno, que es el más vinculado a Unfinished, es todo el posthardcore, emo, postpunk… que se hizo entre el 85 y el 95. Desde Dinosaur Jr y Sonic Youth, hasta los grupos de emo, Fugazi y estas cosas. Otra corriente sería la del trash metal de los 80, los grupos del bay área, Anthrax, Suicidal Tendences… los que mezclaban géneros, que ya no era el heavy este de los diablos, los demonios y las calaveras sino metal de tíos con bermudas, que hacían skate. Y por último, el tercer grupo sería el pop inglés de los 80, con Prefab Sprout, Ultravox, The Smiths, The Cure… y es de ahí de dónde me viene ese amor por lo sintes, sobre todo por Duran Duran y Depeche Mode.

Es curioso que, habiendo metido varias versiones en el disco, ninguna pertenece a grupos de estas tres corrientes que mencionas.

No, pero porque todos los grupos que acabo de mencionar son grupos que suenan muy bien. Yo no puedo mejorar eso pero creo que sí que puedo mejorar la música que se hacía a finales de los 70, que creativamente era futurista y muy avanzado pero que la calidad del sonido no era muy buena. Al menos para mi gusto, claro, que luego habrá gente a la que le encante. A mí me gusta cómo suena la música a partir de los 80, que esto que digo igual es una aberración para todos los que van de puristas de la música pero que se dejen de tanta tontería (risas).

En resumen, que siempre que he hecho versiones ha sido de cosas que he pensado que podía mejorarlas y llevarlas al “hi-fi”, que es el mundo que me gusta, no el “low-fi”, que no me interesa para nada.

Cambiando de tercio. Cuando hiciste “Copper & Gold” comentabas que lanzabas un disco así en parte para poder girar de una manera minimalista, ahorrando costes y tocando casi en cualquier sitio. ¿Nunca te planteaste hacer un disco “de cantautor” y salir a girar tan solo tú y tu guitarra, como han hecho músicos como The New Raemon recientemente?

El problema es que yo no sé tocar la guitarra con los dedos (risas). Raemon la toca perfecto con los dedos, Colomo igual y pueden hacer conciertos muy guapos solo con su mano derecha y su voz pero yo necesito tocar con un púa y eso me convierte más en un cantante de “anti folk” (risas). Me trae muchos problemas y al final prefiero hacer otra cosa. Aunque lo he hecho millones de veces eh. Estuve dos años como cantautor fijo en una residencia de estudiantes, todos los viernes con público nuevo y guiri y ahí me curtí que no veas pero claro, era todo rasca rasca a las cuerdas y yo creo que a la gente le gusta más ver a un buen cantante que sea también un buen guitarrista, y yo no lo soy en ese sentido.

Lo que parece claro es que, una vez acabada la etapa con The Unfinished Sympathy te encuentras en un periodo de libertad absoluta a la hora de hacer cosas muy diversas.

Absolutamente. A mí me gusta pensar que un grupo es una música, una estética, una escena, una movida, un contexto… Es una entidad que está por encima de las individualidades y el resultado es lógico que sea más homogéneo disco a disco que lo que hace un tío solo. Que cuatro cerebros dentro de un grupo se pongan de acuerdo para actuar de una misma manera es más difícil. Con los cantantes en solitario me da la sensación, y pongo a David Bowie como ejemplo máximo, que no es tan importante el palo del que vayas sino tu capacidad para ir haciendo diferentes cosas, sorprender, reinventarte, etc.

Y ya para terminar, ¿qué es lo próximo que tienes en mente?

Ya estoy metido en un proyecto nuevo. Desde hace poquito estoy tocando la guitarra con It’s Not Not y estoy encantado de, por una vez, no tener que hacer de “frontman” (risas).

¿Y tenéis pensado grabar disco?

Pues es difícil. Estamos haciendo conciertos pero nos cuesta encontrar tiempo. Hay gente con hijos… ya tenemos más de 35 años y es otro royo.

¿Y en solitario nada más por el momento?

Bueno tengo cosas pensadas pero ahora mismo prefiero dejar descansar por una temporada la marca “Eric Fuentes”. Estoy harto ya de mí mismo (risas).

Foto: Pol Fuentes

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