Entrevista con Edredón: “Nos gusta la electrónica, pero queremos que se note que hay gente tocando”

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“Es cierto que si escuchas nuestros discos nunca hemos sido de los tres minutos de gloria. Buscamos imprimir nuestra forma de ver la música en todos los temas, hacer algo más complejo y más completo” (Andrés, Edredón)

Edredón se han convertido para quien escribe estas líneas en la banda sonora de este verano (compitiendo de cerca con la magistral ‘Te Boté’). Quizá por que llegaron con un sol radiante de viernes de mayo o quizá porque no me lo esperaba. No hay respuesta, no hay mensaje, no hay nada más que decir. Escuchen y esfuercen sus oídos para darle un sitio a este “Modo Humano”. Sobre él mantuvimos una charla telefónica con los miembros del grupo y aquí os dejamos el resultado.

En primer lugar, deciros que me resulta muy curioso lo cerca que os he tenido siempre y lo tarde que he acabado profundizando en vuestra música. Hemos compartido barrio, sala de ensayo (Observatorio) y vuestros discos pasaban de mis manos al mueble cuando trabajé de disquero en unos grandes almacenes. Una canción vuestra abría la película “Stockholm”, la vi un par de veces y aunque me llamo la atención el tema no llegué a investigar de quien era. No ha sido hasta que David, de Limbo Starr, me pasó vuestro álbum presente que buceé en vuestro sonido, quizá porque confío en el criterio del sello. ¿Qué expectativas tenéis ahora dentro de Limbo y hasta qué punto os parece importante tener un sello como este detrás?

Pedro: Claro que es importante, estar en un sello tiene que servir para eso, para que gente que nunca te ha escuchado pueda tener acceso a tu música, y además el caso de Limbo es curioso ya que las cosas que suelen editar tampoco están en la línea de lo que nosotros hacemos. Así pues, tanto para ellos como para nosotros es curioso y enriquecedor y tal como está el tema en el negocio musical… la verdad es que estamos bastante contentos.

Cierto es que vuestro “Modo Humano” suena bastante diferente a las ultimas referencias del sello. Recuerdo que cuando David me lo paso le comenté que vuestro nombre me sonaba de esto y de aquello pero que nunca os había escuchado. Para mí lo más sorprendente es que el nombre me sonaba bastante “cómodo”, como de pop facilón, y cuando me puse el disco flipé porque el edredón tenía más que ver con resacas y sudores.

Andrés: (Risas) Sí que es para la noche, pero no para dormir.

Pedro: Igualmente creo que este es nuestro disco más cómodo, al menos de escuchar. Los anteriores eran más complicados y en “Modo Humano” desde las canciones a la producción todo lo hace más escuchable.

Andrés: Los álbumes anteriores tenían más aristas y en este hay más melodía, aparte de unas estructuras más normales.

Creo que el disco gana con las escuchas y tras descubrir los dos primeros, más experimentales, lo veo como una carta de presentación ideal, quizá por esa inmediatez que desprenden las ocho canciones.

Pedro: Yo creo que sí, que gana mucho en inmediatez. Tal vez porque tiene más voz ¿no?

De hecho, eso es algo que os quería comentar, me parece muy interesante el tratamiento de las voces.

Pedro: Bueno es verdad que la voz aquí tiene mucho más protagonismo, con muchos efectos y tal, pero desde luego está más presente que en los trabajos anteriores, donde se trataba más como un arreglo.

Andrés: Sí, antes era más como una experimentación y ahora nos hemos preocupado porque tenga una estructura de canción. Tienen más presencia, suenan inteligibles y llegan mucho más.

¿No tenéis un poco la impresión de estar haciendo el camino al revés? Igual en el pop es más común empezar con algo más inmediato y luego darle a la psicodelia ya en el tercer disco.

Andrés: Yo creo que no, que es al revés: la gente empieza experimentando y luego se normaliza un poco. Después, cuando se han normalizado vuelven a experimentar, como Goya. Vamos, que somos como Goya (risas).

Pedro: Yo lo veo como una evolución bastante natural en el grupo. No ha habido ningún planteamiento previo en plan, vamos a hacer algo más inmediato y que le guste más a la gente. Ha sido que en realidad todo el trabajo que veníamos haciendo los tres últimos años ha salido mucho más inmediato, lo cual está de puta madre.

Andrés: El proceso ha partido igualmente de la experimentación. Hemos ido tratando los temas durante unos cuatro meses cada uno y les hemos dado ochenta mil vueltas.

En referencia a la anterior pregunta, con el camino al revés lo que quería decir es que hoy en día todo es de consumo rápido. Con tanto garaje y tropicalismo me da la impresión de que nadie se traga un disco entero, se van a los dos minutos de gloria y al estribillo. Quizá por eso hablar de “inmediatez” en vuestro último álbum no tendría sentido si vuestros dos primeros discos no fueran tan experimentales. En realidad, pienso que vuestro disco es denso y de lenta digestión.

Andrés: Es cierto que si escuchas nuestros discos nunca hemos sido de los tres minutos de gloria. Buscamos imprimir nuestra forma de ver la música en todos los temas, hacer algo más complejo y más completo. Hacer un LP, no una canción. Posteriormente, a veces hemos pensado que las partes más molonas de los temas y que llegan más rápidamente siempre las dejamos para el final. Pero es que somos así, no podemos hacer otra cosa. Dices, “hostia, ¿la gente se tiene que escuchar un tema de seis minutos para escuchar lo que llega más rápido?” Pues sí.

Tras las primeras escuchas de vuestro disco la sensación al finalizar era para mí parecida a la que te deja el “Technique” de New Order, cuando acaba con ‘Dream Attack’. Estoy hablando más de emoción que de sonido. En vuestro caso, el final llegaría con ‘Susan’, que también te deja el amargor del cristal bajándote por la garganta mientras amanece y los graves resuenan todavía en tu cabeza.

Pedro: (Risas) Precisamente nos mola empezar los conciertos con ‘Susan’; sin embargo, en el disco pensamos que era una manera de puta madre de acabarlo. Precisamente por eso, porque el disco tiene un tono como menos oscuro de lo habitual en nosotros y era como para decir “bueno, tampoco os flipéis”.

Andrés: A quien tenga estómago para escuchar el disco entero le va a gustar ‘Susan’.

Pedro: Pero sí, sí que tiene esa sensación de final de fiesta, de decir “joder, lo he vuelto a hacer, lo que me espera mañana”. También es el primer tema que hicimos con la formación que tenemos ahora. Porque Andrés, el batería que tenemos, entró hace cuatro años e impregnó los ritmos de un modo más humano. Somos cinco tíos tocando música. Nos gusta la electrónica, pero queremos que se note que hay gente tocando.

Aparte del tratamiento de las voces, más cercanas a la canción, los textos parecen cobrar también bastante protagonismo, ¿tiene algo de conceptual el disco?

Samuel: Los textos los trabajamos a posteriori, primero hacemos la música y la melodía y es a partir de esta cuando se construyen los textos, donde buscamos las palabras que se adapten a la sonoridad de cada tema. A veces no es más que eso, una combinación entre la música y las palabras que te sugiere esa música. A diferencia de otros grupos, donde un tipo lo trae hecho de casa y los demás hacen como una especie de comparsa, aquí juntos hacemos cosas que solos no hubiéramos hecho. A veces alguien ofrece una capa y otro piensa que con esta capa queda bien esto otro.

En mi opinión el mejor gancho que tiene vuestro disco es que desde luego suena muy diferente al resto de novedades, al menos en lo que va de año. ‘Noche Belga’ es un single’ muy acertado y que no te deja indiferente, totalmente desmarcado de tendencias y actualidades. Me resulta curioso que el tratamiento que le dais a la electrónica pueda resultar tan atemporal.

Andrés: El inconveniente de esto es que la gente que sigue las tendencias y sólo se llevan lo que está en la ola a lo mejor necesitan más voluntad para acercarse a este tipo de propuestas. Creo que artísticamente es bueno, aunque comercialmente es complejo.

El problema de esta música es que no todo el mundo está dispuesto a profundizar, a hacer el esfuerzo. Yo pienso que sólo por los primero segundos del disco, con ese arreglo tan Batiatto, ya merece la pena hacerlo. Por cierto, esta influencia ¿os la supongo?

Pedro: No, no, para nada, alguna vez hemos acabado aquí, en el local, bailando los ‘Zíngaros del Desierto’.

Se os ha etiquetado demasiado en los medios como kraut rock, quizá por ciertos espacios repetitivos en vuestra música. Sin embargo, en la luminosidad del sistema operativo el kraut se queda en muy segundo plano y brilla un poco más el synth pop.

Andrés: Sí, lo del kraut rock fue una etiqueta que nos pusieron con el primer disco. También era un poco el revival, que se volvía a llevar y pensamos que era una etiqueta que nos venía bien. Pero por ejemplo, en este último disco es lo que tú dices, a mí kraut no me suena nada, pero bueno, supongo que algo de ello habrá.

Pedro: Bueno, al final esto es así, quieras o no vas reproduciendo lo que has conocido. Se te va metiendo todo dentro del cerebro y aunque no quieras o lo no notes vas reproduciendo lo que te ha influido. Esto es así, lo que no es magia es adicción.

Me llaman la atención los vídeos que habéis ido sacando, tanto el de ‘Noche Belga’ como el de ‘Sistema Operativo’, por diferentes razones. Uno me resulta entrañable, sobre todo por la localización, El Observatorio, que curiosamente a mí me evoca al pasado; y el otro ya me resulta mucho más lejano, más frío, más futurista. Lo curioso es que pienso que en vuestra música hay pasado y futuro a partes iguales, y creo que tiene mucho mérito situar algo electrónico en medio de ninguna parte.

Iván: Bueno, así es un poco “Modo Humano”, un punto entre el futuro y el pasado. Un contraste entre un futuro negro, un pasado aún más negro y un presente que no está tan mal. El presente es lo bueno.

Decíais por ahí unas cosas muy chulas acerca de la pérdida de poder de decisión en un mundo tan tecnificado. La tecnología y la infantilización a través de las redes sociales, un poco como hilo conductor del disco.

Pedro: Sí, te vas dando cuenta de que vives en un mundo donde cada vez la gente se comporta más como si tuviera cuatro años. Actuamos prácticamente sin autonomía, sin responsabilidad y sin reflexión. Y esto tiene que ver con avances tecnológicos que no tienen avances ideológicos o racionales. Es a lo que nos referíamos y de alguna manera no muy consciente, o consciente, aparece también en el disco, una mirada a lo que pasa por fuera, ya que en general somos bastante endogámicos y vamos a lo nuestro. Lo que yo creo es que en este disco se han colado varias cosas de las que pasan por el mundo, y eso está de puta madre.

Fotografía: David Melchor Díaz

Sobre el Autor

David Doinel
David Doinel

Tengo un podio en mi casa, soy el primero cuando quiero.

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