Carpenter Brut @ Teatro Barceló (Madrid) 07-11-2018

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Haciendo uso de la ocultación de su identidad, esa vieja táctica, que de tan manida roza ya el sinsentido y el cliché, Frank Hueso, el compositor de rostro desconocido tras el que se parapeta Carpeter Brut, escapa tangencialmente de lo convencional en su música (que afortunadamente es lo que nos ocupa). Convertido en todo un referente de la corriente retowave, la marca Carpenter Brut es un adalid de esa electrónica bañada por las reminiscencias ochenteras con una oscuridad que manejan con maestría otros grupos, curiosamente también franceses, como los magistrales Justice, de quienes se toman aquí algunos de sus mejores aciertos a todos los niveles. Véase el hecho de invertir en un espectáculo de luces que no escatima en costes y que es diseñado con gusto exquisito.

Quitándole aún más gracia si cabe a aquello de la ocultación, la noche la abría precisamente otro artista enmascarado. En esta ocasión bajo un manto fantasmagórico desde el que GosT lanzaba alaridos que se acercaban al screamo. Todo ello sobre unas bases densas y negras que contenían la pegada necesaria para poner a tono a un Teatro Barceló que nuevamente cubría su aforo al completo. Puños en alto y un sonido contundente dejaban claro que esa noche se iba a sudar en la pista. Para terminar su paso por Madrid, GosT nos regalaba una versión aún más negruzca del “Head Like a Hole” de Nine Inch Nails, jugando sobre seguro y ganándose la merecida ovación de la turba que se agolpaba desde primera hora frente al escenario.

Con la sala convertida en un caldero, Carpenter Brut salían a escena pisando el acelerador con ‘Leather Teeth’. Un enérgico arranque que se consolidaba con ‘Division Ruine’, donde la pose rockera del guitarrista Adrien Grousset encontraba su espejo en un público entregado a la causa que lo acogía con cuernos en alto. Turno entonces para convertir aquello en un karaoke colectivo con una ‘Beware the Beast’ en la que las letras de las voces pregrabadas eran proyectadas en pantalla y coreadas al unísono por todo el teatro. Mención aparte una vez más para un diseño de luminotecnia a la altura de los grandes grupos y muy poco habitual en salas, algo que sin duda eleva la magnitud de su ya de por sí notable propuesta en vivo.

Apoderándose de los visuales y plasmando de manera gráfica todo un imaginario que navega entre el cine de terror de serie B de los 80 y los videojuegos arcade, Carpenter Brut ponía una marcha más con ‘Turbo Killer’. Frenético momento en el que volaban por los aires algunos asistentes en auténtico estado de éxtasis. Algo parecido a lo que sucedía con temazos como ‘Inferno’ o ‘Roller Mobster’, donde la pista se convertía en una marea humana que oscilaba en una especie de pogo multitudinario de lado a lado. Todo un ejercicio de pegada electrónica que encontraba su contrapunto en cortes como ‘Cheerleader’, donde la oscuridad se reducía y se aprovechaba para exprimir aún más la lírica de los 80. A estas alturas, la sangre y lo gore se había apoderado ya de unos visuales que daban la satánica bienvenida a ‘Sex Killer’, y más adelante a la estética de pornografía cyberpunk detrás de ‘Hairspray’. Para rematar una faena impecable, ‘Le Perv’ les aproximaba una vez más a los mejores Justice en el que seguramente fue el momento musical de la noche, solo disputado este lugar en lo más alto del podio por ‘Maniac’, versión del clásico de Flashdance que el artista francés se llevaba a su territorio de penumbra para montar el colofón de un concierto sin fisuras con el que terminaron de aplastarnos sin contemplaciones.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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