“Bunch of Kunst”: ascenso y ¿caída? de Sleaford Mods

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La primera vez que escuché hablar de Sleaford Mods fue en el Primavera Sound de 2015 y fue en boca del mismísimo Steve Albini. Shellac se encontraban sobre el escenario y su cantante decía algo así como “¿habéis visto a Sleaford Mods? Son la mejor banda del momento”. Pues no, no los habíamos visto, pero tal frase fue suficiente para que poco después recurrieramos a internet para ver de qué iban esos dos tipos con pintas de protagonizar un remake de Trainspotting. Lo que nos encontramos fue algo tan excitante musicalmente que en su regreso al festival este mismo año no los dejamos pasar de largo. Precisamente con ellos cerramos nuestra aventura en Barcelona y precisamente después de Shellac se subieron al escenario de una sala Apolo que clausuraba otra edición del festival la jornada del domingo. Como decía en la crónica de aquella noche, Sleaford Mods es uno de esos grupos que me ha hecho reconciliarme con el rap, tan alejado actualmente de la excitante escena que descubrí cuando era tan solo un adolescente. El grupo formado por Jason Williamson y Andrew Fearn tiene esa actitud contestataria, esa violencia verbal y ese sentimiento punk que siempre he demandado en un estilo mayoritariamente desviado ahora hacía sonidos electrónicos y una pose de la que no puedo sentirme más y más alejado. Sleaford Mods son un grupo real y así lo transmiten casi sin querer. Tal vez por ello han conectado tan facilmente con la gente y su ascenso desde que en 2013 debutaran con el algo precario “Austerity Dogs” está siendo meteórico y quien sabe si también contradictorio en esa eterna cuestión de si algo pierde personalidad cuando se aleja del underground para acercarse al mainstream, voluntaria o involuntariamente. Esa dualidad y conflicto interno sobrevuela en todo momento “Bunch of Kunst”, documental que ha llegado a nuestro país de la mano de In-Edit y que nos acerca al dúo de Birminghan repasando a toda velocidad estos escasos cinco años de vida de la formación.

Si antes hablábamos de toda una eminencia como Steve Albini, es otra voz autorizada, la de Iggy Pop, la que abre este documental halagando a Sleaford Mods. No es el único personaje del mundo de la música que los piropea pero más interesantes son las declaraciones de gente de toda Europa expresando convencidos que las realistas, amargas y crudas vomitonas verbales que expulsa Jason representan a esa clase obrera y reprimida de la que sienten parte, llegando incluso a emparentarlos con nombres como los de Sex Pistols. Y si aquellos decepcionaron a algunos seguramente también Sleaford Mods empezarán o habrán empezado ya a hacerlo. Tras tres discos y algunos singles totalmente autoeditados y numerosas giras en las que un pequeño coche era su modo de transporte, el grupo comenzó a trascender y dejó de ser un secreto para la mayoría. Fichaje por Rough Trade, un autobús de gira o un multitudinario concierto en Glastonbury llevan a la banda a dar un paso adelante y quién sabe también si un salto al vacío. Todo ello está perfectamente reflejado desde la manera más obvia hasta los detalles más sutiles en un documental de obligado visionado tanto para los fans del grupo como también para aquellos adalides de lo  independiente que tal vez no terminan de asumir que la música es un altavoz y su grito debería llegar a cuanta más gente mejor.

Con todo ello la sensación actualmente es que el grupo se encuentra en su mejor momento pero también en una cuerda floja por la que caminan a diario y con cada nuevo movimiento. Seguramente sea esto lo que los convierte en una banda tan excitante, peculiar e imprescindible. Una “pandilla de capullos” a la que damos las gracias.

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