[Actualidad] Wooden Shjips – “V” (2018)

wooden shjips critica disco V 2018La frenética actividad musical de Ripley Johnson en los últimos años ha centrado casi todos sus movimientos en Moon Duo. El proyecto junto a su mujer, Sanae Yamada, engordaba discografía con la publicación en 2015 de “Shadow of the Sun” y los dos volúmenes de “Occult Architecture”, publicados en 2017. Todo parecía apuntar a que el affair tomaba ya más protagonismo que el matrimonio principal, ese que une a Johnson desde 2007 con otros tres músicos bajo el nombre de Wooden Shjips y con quienes publicaba en 2013 una obra maestra de la psicodelia contemporánea llamada “Back to Land”. Desde entonces, silencio absoluto hasta este año, cuando discretamente la banda ha vuelto a la palestra con la publicación de “V”, que no solo es su quinto disco de estudio sino que luce en su portada ese símbolo que remite a Woodstock, a los 60, a la paz, a la lisergia y al consumo de psicotrópicos casi tanto como su música.

En tan solo siete canciones, los de San Francisco nos invitan a otro viaje astral, esta vez aparentemente más minimalistas, pausado y buenrollista de lo que nos tenían acostumbrados. Sin dejar de lado las guitarras, algunos teclados toman protagonismo entre etéreas melodías y esa base rítmica en constante duermevela. Sobre ella baila el eterno punteo de ‘In the Fall’, los vientos que se asoman tímidamente en ‘Eclipse’ para darle un nuevo sabor a la fórmula o los sintetizadores de ‘Red Line’, tan juguetones como la melodía vocal en una canción en la que intuimos la inevitable conexión con Moon Duo. Mientras, en ‘Already Gone’ se lucen con el tema más pop de la colección, demostrando que todo viene de ahí, del “Revolver”, de la Velvet y de la más placentera repetición de estructuras. Expanden éstas hasta la extenuación en los más de siete minutos de ‘Staring At the Sun’, con los teclados más siderales del disco asomándose constantemente entre las guitarras, y cierran después el disco con la percusiva ‘Golden Flower’ y la maravillosa ‘Ride On’. Cocinada a fuego lento, nos remite a los primeros Wooden por la vía de la distorsión, combinando el fuzz con los teclados más baladísticos de la discografía del grupo. Perfecto cierre para un disco que, sin estar a la altura de algunas de sus obras pretéritas, nos muestra a una banda en constante estado de gracia.

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