[Actualidad] The New Raemon & McEnroe – “Lluvia y Truenos” (2016)

critica nuevo disco the new raemon mcenroeA finales de noviembre del pasado año se hacía oficial una relación que llevaba tiempo dedicada al flirteo musical. Ramón Rodríguez (o The New Raemon) y Ricardo Lezón (o McEnroe) iban a entrar al estudio para grabar un disco juntos. A partir de ahí la correspondencia entre los dos brillantes músicos comenzó a fluir y un tiempo después recalaban en los estudios La Mina para registrar en formato físico junto a habituales colaboradores como Javi Vega, Marc Clos o Eduardo Guzmán las canciones que forman “Lluvia y Truenos”. Doce temas, seis firmados por cada uno de ellos, y un nuevo universo en el que los ingredientes de ambos confluían para diluir fronteras y convertirse en una sola cosa.

No hay más que escuchar la apertura con ‘Lluvia y Truenos’ para encontrarnos con el Raemon más pausado y cercano a ese particular universo que tan bien representa McEnroe, el de la contemplación y la mesura sonora. Ramón abre el ciclo hablando de pájaros y más adelante Ricardo lo cierra dedicando una preciosidad pianística a la naturaleza en ‘Por Fin los Ciervos’. De igual manera parecen mimetizarse ambos músicos en ‘Gracia’, seguramente el tema con el estribillo más pop de la trayectoria de McEnroe, o en ‘La Carta’, creciente composición que nos estruja el alma para echarnos a volar con ese final a dos voces, tan abrupto como doloroso (“no puedes romper lo que ya está roto”). Brillante sorpresa también la de ‘Montañas’, en la que intercalan sus voces dándose la réplica en las estrofas y la mano en el estribillo, o una ‘Fantasía Heroica’ que remite al The New Raemon del incomprensiblemente incomprendido en su día “Libre Asociación”, el de la oscuridad lírica y el arrebato de rabia instrumental. Y si en ésta o en la conmovedora ‘Barcos’, que firma Lezón, se mueven por sus parámetros habituales no faltan tampoco los momentos en los que se desplazan fuera de su zona de confort para firmar temas como ‘Cristo de los Faroles’, en la que Ricardo muta en amable crooner, o una ‘Cuadratura del Círculo’ de bajo negroide y voz arrastrada en la que Ramón nos remite a los mejores The Afghan Whigs.

Un disco de los que disfrutar de principio a fin, lleno de matices, sutiles arreglos y alejado totalmente de las modas del consumismo musical frenético que nos rodea hoy en día. Hazte con él en formato físico, ábrelo, ponlo a sonar en un buen equipo de música y dedica 45 minutos a su escucha con todos los sentidos. No es tan difícil y la recompensa es enorme.

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