[Actualidad] Rosalía – “El Mal Querer” (2018)

criticas-rosalia-mal-quererA estas alturas, y con tan solo diez días en el mercado, el boom por Rosalía ha convertido “El Mal Querer” en el disco más comentado del año. Programas musicales y medios no especializados, prensa internacional, famosos de todo tipo de pelaje y, por supuesto, redes sociales, reaccionaban con una ovación mayúscula y unánime ante este lanzamiento. Lo hacían además, en muchos casos, calificando el nuevo trabajo de Rosalía como el nacimiento de un nuevo género, algo así como un híbrido entre flamenco y trap. Afortunadamente, la propia artista declara en cada una de sus entrevistas no sentirse en absoluto en ese trono celestial, llegando a decir taxativamente aquello de que está todo inventado. Una humildad y un discurso que, obviamente, sin pasar por alto la promoción mainstream que está teniendo el fenómeno, engrandece la honestidad de su propuesta.

Quienes afirman que lo de Rosalía es algo único en su especie, deben desconocer o haber olvidado ya aquella incursión kamizake a pecho descubierto entre el flamenco y el rock, protagonizada en 1996 por el maestro Enrique Morente y Lagartija Nick en su ya mítico “Omega”. Un álbum que, a diferencia de “El Mal Querer”, sería un fracaso comercial y quedaría sepultado en los abismos hasta años después, cuando finalmente se redescubrió como el disco de culto que es hoy en día. Tal vez una de las más sonadas y brillantes obras de mestizaje entre la música actual y la cultura de un arte tan bonito como endogámico y estricto, como lo es tradicionalmente el flamenco. En estos tiempos de fast-food musical, olvidamos con demasiada soltura, o simplemente no tenemos ni el interés necesario en la música como para bucear más allá del fenómeno que invade las redes sociales. De haber hecho este ejercicio, nos encontraríamos, sin ir demasiado lejos en el tiempo, con el disco de Exquirla, editado el pasado año y en el que el flamenco de El Niño de Elche se mezclaba con el rock instrumental más agresivo de Toundra. Lo hacía además tomando como referencia “La Marcha de los 150.000.000”, libro de Enrique Falcón en el que se inspiraba este visceral relato musical, convirtiéndose así en una obra que, en cuanto a forma se refiere, sus cimientos no difieren demasiado de los que sustentan “El Mal Querer”.

Vendido comercialmente como un disco mucho más trap de lo que realmente es, lo cierto es que “El Mal Querer” es eminentemente flamenco. Flamenco y tradición llevada hasta la actualidad musical más incipiente, con una muy cuidada producción (que lo hace sonar contemporáneo y experimental) y además todo ello hecho con el gusto y el imaginario personal de una artista que demuestra con creces su talento por los cuatro costados. Un universo cañí y moderno con el que ha llegado a conquistar a artistas de la talla de Almodóvar. Largo y tendido podría hablarse (y se hablará) de la acertadísima promoción de este disco. De esos extraordinarios videoclips llenos de un imaginario visual tan potente como original y de cómo se fueron distribuyendo de manera escalonada, seleccionando aquellos cortes que sonaban más mainstream. Todo para llegar a convertir a Rosalía en la que seguramente sea, hoy en día, la artista nacional con mayor proyección fuera de nuestras fronteras.

Pero afortunadamente, este disco también es mucho más que eso. Su narrativa, inspirada en una novela anónima del siglo XIII titulada “Flamenca”, desarrolla una historia de amor tóxico-machista a lo largo de once capítulos. Un relato sobre los celos, la represión y el empoderamiento definitivo de una mujer que termina por salir de ese abismo de “mal querer”. Todo ello articulado mediante un lenguaje que destaca por su veracidad, llano y desposeído de todo divismo, que logra conectar de manera inmediata con una demanda social tan necesaria como actual. Algo que en lo musical, la fusión nos lleva desde las palmas ejecutadas en diferentes compases flamencos hasta los instrumentos sampleados, en temas como ‘Malamente’ o ‘Pienso En Tu Mirá’, pasando por momentos de intimismo desgarrador como la confesión detrás de ‘Preso’, o la alternancia entre la voz hiper procesada de ‘De Aquí No Sales’ frente al mayor clasicismo de cortes como ‘Reniego’. No pasan por alto tampoco los guiños cinematográficos, introduciendo sonidos foley de motos, cuchillos y demás elementos sonoros que refuerzan aún más ese componente realista de sus canciones.

En definitiva un mejunje de sentimientos intensos: intimismo, ilusiones truncadas, lamentos y mucho dolor que atraviesan de lado a lado estas canciones. Una obra de arte contemporáneo, llena de recovecos que descubrir con paciencia, con un imaginario asombroso al que asomarse y que esperemos no caiga con el tiempo en ese vertedero artístico etiquetado bajo la espantosa clasificación de pop-latino. Y todo lo que ello conlleva…

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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