[Actualidad] Pony Bravo - "Gurú" (2019)

reseña guru pony bravo nuevo discoPony Bravo publicaban hace cinco años “De Palmas y Cacería”, un disco con el que terminaban de afincarse en esa “clase media” del rock nacional, la que llena salas de medio aforo, toca habitualmente en festivales y sigue adelante sin someterse ni comprometer su discurso. Lejos de buscar la comodidad, el grupo sevillano se diluyó unos años y por sorpresa regresó el pasado 2018 con tres temas que han servido como adelanto de su nuevo trabajo discográfico, un “Gurú” que lanzaban, de nuevo sin preaviso, el pasado 22 de febrero.

Por si alguien lo dudaba, su nueva colección de canciones huye una vez más de convencionalismos, escapa de la zona de confort (si es que esto existió alguna vez en su música) y nos ofrece otra coctelera de sonidos ajenos al single fácil y con predilección por los tempos lentos y la psicodelia más triposa. Ahí están los siete minutos de ‘La Yerba Mala’ como punta de lanza. Sobre una constante línea de bajo se van sucediendo sonidos cercanos al dub y la voz de Daniel Alonso va recorriendo su particular refranero popular. Deliciosamente hipnótica, parte en dos un disco cuya primera mitad transitaba por el spoken word con una ‘Piensa McFly’ repleta de noventera cultura pop, nos ponía a bailar con la ininteligible ‘Casi Nazi’ y los bajos sintetizados de ‘Relax y Rolex’ o la ya conocida ‘Rey Boabdil’ y nos sumía en el trance como solo ellos saben hacerlo con ‘Loca Mente’. Fumeta y de ritmo balanceado, seguramente sea el tema que más se celebre en sus próximos conciertos gracias a su revisión del clásico popular de las Grecas del que toma, a su manera, el nombre. También lo será un ‘Totomami’ cantado por Pablo Peña y que parece un aquelarre de ritmos tropicales bañados en ayahuasca para venerar a la pachamama y reivindicar el empoderamiento femenino. Justo tan loco como suena.

Más cercano a los Pony Bravo que ya conocíamos se encuentra una ‘Espectro de Jung’ oscura y psicodélica o la fronteriza ‘Lawrence de Aruba’, que pone cinematográfico final instrumental al disco tras ‘Claro en la Jungla’, en la que de nuevo entrelazan ritmos y percusiones tropicales con unos teclados que remiten a los Doors más incómodos. Nunca dejarán de recordarnos a ellos, y un poco a Triana, pero de igual manera jamás dejarán de ser un grupo único y necesario.

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