[Actualidad] Pedro the Lion - "Phoenix" (2019)

pedro the lion phoenix 2019Sin terminar nunca de dar el salto desde el underground (y mucho menos en nuestro país) David Bazan ha ido creando a lo largo de los años una discografía tremendamente sólida, tanto en solitario como formando parte de Lo Tom o liderado el proyecto que hoy nos ocupa. En Pedro the Lion, Bazan se cuelga el bajo y se deja arropar por Erik Walters a la guitarra y Sean Lane a la batería sin dejar de situarse al frente de la tarea compositiva y vocal. Es por eso que todo huele a Bazan en “Phoenix”, disco que llega quince años después de “Achilles’ Heel”, su anterior referencia discográfica, y tras ciertos devaneos con la electrónica en su carrera en solitario.

Estas nuevas canciones suponen todo un viaje al pasado, directamente a las entrañas del artista, y canciones como ‘Yellow Bike’ bien sirven para resumir los porqués de este disco. Bazan utiliza “Phoenix” como un regreso a su infancia y también a sus primeros pasos como músico, reuniendo de nuevo a su banda y dejando atrás la soledad, tanto la de aquel niño que montaba solo en bici como la del artista que giraba en solitario estos últimos años. Una figura recurrente que se repite a lo largo de todo un disco que tiene la pausa y la melancolía como forma de ser. Aunque con ciertos arrebatos pop, como el estribillo de una coreable ‘Clean Up’ en cuyas estrofas Bazan lleva su voz al límite, o balazos del emo más guitarrero y certero, como la ágil ‘My Phoenix’, es en sus canciones más contenidas con las que consiguen sobrecogernos.

En ‘Model Homes’ alcanza la perfección con un abrigo instrumental que es una auténtica delicia. Cada golpe de batería, cada cuerda del bajo y cada toque de guitarra tienen todo el sentido del mundo y definen la máxima del menos es más con mágica sutileza. También ‘Quietest Friend’ es de una intensidad aplastante. Bazan abre su corazón aquí para exorcizar demonios del pasado en una odisea cotidiana de lo más visual que desemboca en él mismo escribiendo esta canción. Imposible no recordar con ella a los mejores Sunny Day Real Estate y tantos otros grupos posteriores que se dejaron llevar por su influjo. En ‘Black Canyon’ pinta un trágico fresco con el que nos mantiene en vilo, no solo gracias a la narración vocal sino también a la instrumental. Pequeñas capas de sonido se van añadiendo y restando a cada segundo, convirtiéndola en la canción más excitante y sorprendente del álbum. Una pequeña obra maestra tal vez solo superada por la final ‘Leaving the Valley’. Seis minutos de melancolía sonora que, una vez llega a su fin, nos deja en el silencio más absoluto.

En definitiva, “Phoenix” es una oda en forma de canciones a la nostalgia. A todas esas cosas buenas que echamos de menos, a las que no y a todas las que hicimos mal y por las que nunca es tarde para pedir perdón. Es un disco que duele pero también consuela, y en el que no es difícil verse reflejado en mayor o menor medida.

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