[Actualidad] Nacho Vegas – “Violetica” (2018)

critica violetica nuevo disco nacho vegas 2018“Resituación”, el último disco largo publicado por Nacho Vegas en 2014, supuso cierto punto y aparte en la carrera del prolífico músico asturiano. En unos años de crisis económica, 15-M, desahucios y nuevas políticas, Vegas se subía (de forma sincera) al carro de la revolución, e impregnaba sus canciones de sabor a protesta y reivindicación. Es decir, más manifiesto y menos desastre en su carrera. Por si fuera poco, un año después lanzaba el EP “Canciones Populistas”, en las que ya desde el título seguía profundizando en esa misma vertiente. Seguramente por ello dejó a gente por el camino y recibió algunas críticas brutales (por negativas), pero esto, por otra parte, también le sirvió para situarse en un punto algo más visible del foco mediático y que mucha gente nueva se viera reflejada en estos textos de puño en alto cuando antes quizás no compartían el oscuro imaginario del artista.

Tres años después parece que todo, y a la vez nada, ha cambiado en el panorama político y social de este país, y un poco lo mismo ocurre con las nuevas canciones de Nacho Vegas. En “Violética” ha sacado todo lo que lleva dentro repartiéndolo en 18 temas divididos en dos discos de una manera meramente física. Inspirado por la figura de la cantautora chilena Violeta Parra, de quien incluso versiona con contundencia ‘Maldigo del Alto Cielo’, recuperamos en parte la vertiente más rockera del músico asturiano sin dejar de lado su lado más folk y contestatario. Y a veces incluso mezcla ambos dando lugar a los momentos más inspirados de un disco intenso y de digestión lenta pero al que merece la pena acercarse.

Historias de maquis (‘El Corazón Helado’), música tradicional con el ukelele como arma (‘Un Ejemplo de Discrección’, ‘Aída’), un thriller rural en el que se viste de Gainsbourg respaldado por su banda (‘Bajo el Puente de L’Ara’) o la preciosidad instrumental de canciones cómo ‘Ser Árbol’ y ‘(Pasamos) el Negrón’ conectan con el Vegas más reciente. En ‘Todos Contra el Cielo’, en cambio, nos descoloca con el ritmo de una cumbia que acaba en explosión roquera y aquelarre de vientos en el estribillo. En ‘Desborde’ inunda Madrid con un tsunami de guitarras shoegaze. Las mismas que protagonizarán después la base sonora de ‘Crímenes Cantados’, en la que viaja desde Galaxie 500 hasta The Jesus and Mary Chain para arremeter contras los CIE en una pesadilla basada en hechos reales, como también lo es la oscura ‘Ideología’, en la que se muestra ácido y crítico sin caer en lo obvio. Y siguiendo esta línea encontramos también la final ‘A Ver la Ballena’, narrativa y desquiciada, y en la que percibimos algo del influjo de León Benavente, banda que prácticamente al completo acompaña al asturiano en sus grabaciones.

Tampoco falta en este compendio de canciones el Nacho más clásico, ese que pone voz como nadie al desamor y que se asoma aquí en canciones como ‘Las Palabras Mágicas’, la preciosa pero hiriente ‘Todo o Nada’ o ‘Los Sabios Idiotas’. En muchas de ellas lo hace acompañado de voces femeninas como las de María Rodés, quien pone coros a varias canciones del disco, Christina Rosenvinge, con quien comparte ‘Maldigo del Alto Cielo’, o una Cristina Martínez, voz de El Columpio Asesino, con quién protagoniza otro de los mejores momentos del álbum en ‘La Última Atrocidad’. Desde la capa de guitarras de fondo hasta los coros, pasando por el fraseo alterno de las dos voces y su divertida pero cabrona letra, todo funciona a la perfección en ella.

Casi como una recopilación de canciones, “Violética” nos muestra todas las caras de Nacho Vegas, y aunque no contentará a todos yo diría que debería hacerlo.

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