[Actualidad] Frankie Cosmos – “Vessel” (2018)

frankie-cosmos-vessel-discos Con bastante frecuencia el proceso de creación artística tiene algo de exorcismo. En ocasiones, solo así, desnudando los demonios de uno mismo sin ningún pudor, es posible llegar a retratar una realidad personal que trascienda al lenguaje de lo universal, conectando y emocionando así a la persona que accede a ese relato (sea cual sea su formato). Tras las melodías de indie pop brillantes y amables, se encuentran unas letras en las que Frankie Cosmos saca a relucir sus inseguridades y sentimientos más profundos. Usando en ocasiones la lírica más bella y en otras metáforas de pensamientos inmediatos sin ningún tipo de filtro, “Vessel” se convierte desde su portada en una trampa, en la que bajo la apariencia suave del caniche y toda esa cantidad de espuma, encontramos unas aguas revueltas llenas de barro y remolinos.

En este tercer álbum de Franky Cosmos, Greta Kline, la mujer detrás de la máscara, se consolida definitivamente como una de las reinas actuales del indie pop en clave lo-fi. La inmediatez de sus frenéticas canciones (18 temas en solo 33 minutos), se justifica como un ejercicio de sinceridad puro, en la que cada emoción aparece, dura y se corta repentinamente o de forma más sosegada en función de cada situación. Y es que una vez más, en la música de Frankie Cosmos, por encima de la forma prima el contenido. Prueba de ello pueden ser la maravillosa ‘This Stuff’, cargada de poesía y nostalgia, en la que, guitarra acústica en mano, habla del proceso de madurar y ver las cosas diferentes, o las demos de ‘Ur Up’ al piano y ‘The End’, escrita y registrada un día después de una ruptura sentimental. Hablando de ella, la propia Greta Kline comentaba en una entrevista que intentó grabarla de nuevo con la banda pero que hubiese sido muy diferente, no hubiese capturado de igual manera la esencia de aquel momento. Así que ahí está, con sus fallos y del tirón, perfecta para emocionarnos.

Por otra parte los cambios de ritmo dentro de cada una de sus canciones rompen con la monotonía de una musicalidad eminentemente pop pero llena de matices. Desde las iniciales y acertadas ‘Caramelize’ y ‘Apathy’, a temazos de espíritu indie y cadencias variables como ‘Jesse’, esa ‘Accomodate’, donde el chute de energía melódico encierra una lectura sobre tocar fondo, el llamamiento a la supervivencia de ‘Being Alive’ o ese pildorazo directo titulado ‘Cafeteria’, en el que nos descolocan frases arrebatadoras que hablan de sentirse rechazado y que ponen fin a la canción sin ninguna contemplación: “Nunca me sentí como la única”.

En medio queda tiempo para otro tipo de reflexiones románticas como ‘Duet’, ‘As Often as I Can’, esa ‘My Phone’ en la que habla de las relaciones a través de la pantalla de un móvil, la tristeza que emana de ‘Vessel’ o una ‘Same Thing’ que bucea entre lo terapéutico y la amargura. Una dualidad siempre presente en la obra de Kline que hace posible que su lenguaje suene fresco y terriblemente personal en cada uno de sus discos.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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