[Actualidad] Ezra Furman – “Transangelic Exodus” (2018)

criticas-discos-ezra-furman-transangelic-exodus A lo largo de la historia la definición de lo que es y de lo que no es arte ha ido mutando según corrientes estéticas y la visión del mundo de comunidades tan diversas como los valores que se promulgaban en ellas. Hoy día, a pesar de ser más que nunca una percepción absolutamente subjetiva y abierta, la definición de arte parece ligada de manera indisociable a la realidad social del momento en el que es concebida la obra. Un testimonio llamado a cumplir una función poética o social mucho más allá de la búsqueda de la belleza formal que empantanó lo artístico durante cientos de años.

Valiente, provocador y compretido con la actualidad, Ezra Furman lleva hasta la pureza la concepción de lo artístico realizando un doble salto mortal al vacío con “Transangelic Exodus”. Una fábula cargada de lirismo y crítica en la que desafía la transfobia en un universo ficticio en el que existen los ángeles y son perseguidos por su condición. Haciendo gala de una imaginación portentosa, Furman da forma a esta sociedad en la que los humanos se operan para convertirse en ángeles, ponerse alas y poder volar libres. Alegoría de la libertad sexual absoluta que toma como referencia a esos seres mitológicos carentes de un sexo definido por su propia biología pero con la inmensa capacidad de amar.

Narrando las desventuras de amor imposible entre el protagonista y un transángel, ‘Suck the Blood From My Wound’ arranca el relato con la huida de los enamorados, que se convertirán en forajidos de la justicia. Un tema con espíritu rock y con cadencia de hit en el que Furman canta frases como: “Ángel, no luches, sabes que para ellos siempre seremos monstruos”. Una fuga que se extiende en ‘Driving Down to L.A.’ dando rienda suelta a una oscuridad sonora en la que relucen montones de arreglos que dejan patente la cuidadísima producción de este álbum. También con tenebrismo, y en este caso con épica distorsionada a partes iguales, ‘No Place’ sigue incidiendo en ese sentimiento de no encajar en ningún lugar, ni si quiera en el exilio, mientras que en ‘Compulsive Liar’ se agitan los bajos fondos de la mentira y salen a flote los conflictos internos que deja tras de sí el arrepentimiento. Aunque si de culpabilidad y de emociones fuertes hay que hablar, nada mejor que esa maravillosa oda al primer amor que es ‘Love You So Bad’. Nutrida con unos violines que aportan altas dosis de nostalgia en lo sonoro, y acompañada de unos coros sensacionales, la voz de Furman suena más visceral que nunca para bordar una de las letras más melancólicas, desgarradoras y sinceras que se escribirán este año.

Siempre al servicio de una capacidad vocal que le permite alcanzar registros de agudos tan femeninos como los de ‘The Great Union’, Ezra Furman aporta también algo de luz en esta fantasía paranoide sin perder en ningún momento el pulso dramático. Prueba de ello es la sintetizada ‘Maraschino-Red Dress’ o la fascinante ‘Peel My Orange Every Morning’, en la que, como una especie de Lou Reed en “Transformer”, canta con esperanza cosas como “estoy destrozado, estoy sangrando pero maldita sea, estoy vivo”. Un viaje que va llegando a su fin y que culmina con la exultante ‘I Lost My Innocence’, donde al más puro estilo Bowie colorea la felicidad de un futuro libre de estigmas en el que el amor no entiende de nada más que de eso, de amor.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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