[Actualidad] Deerhunter – “Why Hasn’t Everything Already Disappeared?” (2019)

deerhunter-criticas-discos Marcado como uno de los lanzamientos discográficos más esperados de este comienzo de año, “Why Hasn’t Everything Already Disappeared?” supone un nuevo capítulo en la historia de Deerhunter que llega cuatro años después de su anterior larga duración. La banda capitaneada por Bradford Cox sigue generando la expectación propia que se le presupone a un grupo en permanente renovación. Siempre atrevidos en sus propuestas, Deerhunter vuelven a sorprendernos con un disco en el que cuesta entrar pero en el que una vez dentro se hace difícil salir. Caótico y desordenado como su propia portada, “Why Hasn’t Everything Already Disappeared?” se mueve con soltura en esa fina línea que separa la vanguardia de lo clásico, y que en esta entrega termina por difuminarse como un boceto a carboncillo.

En Deerhunter nada es lo que parece, todo cambia como visto a través de un complejo sistema de espejos, en el que a menudo las canciones empiezan y terminan en lugares insólitos. En este sentido la colosal ‘No One´s Sleeping’ se desvela como el ejemplo perfecto. Un corte en el que cabe prácticamente de todo. Su comienzo melódico próximo a la cadencia imparable de los Woods pronto incorpora arreglos cercanos al space rock para culminar en la épica más desbordada y sonar a algo así como una fanfarria futurista tan extraña como incontestable. Y jugando a lo mismo pero con distintas cartas, la maravillosa ‘What Happens to People?’, donde vuelven a hacer alarde de virtuosismo y sensibilidad a partes iguales. Desde sus brillnates teclados y ese beat que hizo propio el jazz rap japonés de la mano de maestros como el gigante Nujabes, la canción se adentra en pasajes igualmente oníricos pero en una clave mucho más atmosférica y dramática. Aunque si de ritmo hablamos, de nuevo el beat de las cajas de ritmos toma el control de la sensacional ‘Plains’, que termina por convertir su inmediatez inicial en algo mucho menos directo. Mención también para esa ‘Greenpoint Gothic’ instrumental donde las percusiones se alían con los sintetizadores. Unas pulsaciones que se bajan de forma drástica con la funesta trompeta detrás de ‘Tarnung’, la sombría ‘Nocturne’ o la letanía apocalíptica de ‘Détournement’ que rompe el disco en dos para volver a empezar.

Vuelta que llega de la mano de ‘Futurism’, donde una vez más apelan a esa unión entre clasicismo y experimentación que tan buen resultado le dio el pasado año, por ejemplo, a los todopoderosos Arctic Monkeys y su particular “Tranquility Base Hotel & Casino”. Una fórmula que, más cerca al pop, también se palpa en cortes como ‘Element’ o la inicial ‘Death in Midsummer’. Todo ello para terminar de rematar un álbum tan complejo como notable, lleno de recovecos que nos dejan la intriga de ver cómo Bradford Cox y los suyos traducirán toda este caos sonoro al directo. Por suerte Deerhunter son unos de los grupos confirmados para la próxima edición del Festival Tomavistas, así que pronto saldremos de dudas.

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Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

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