[Actualidad] Car Seat Headrest – “Teens of Denial” (2016)

car-seat-critica-disco-teens-denialYa de vuelta del colocón de la adolescencia más álgida, a sus 23 primaveras Will Toledo nos sumerge en las emociones de esa etapa juvenil y alocada que empieza a vislumbrar su decadencia, dejando a su paso una espesa resaca depresiva que baña prácticamente todas las canciones de este magistral “Teens of Denial”. Un tono melancólico que se contrarresta con melodías potentes, desarrollos brillantes y estribillos que cantar a pleno pulmón. Convirtiendo cada tema en un auténtico estandarte del sonido que hizo famoso al sello Matador, Car Seat Headrest suenan más que nunca a grupos tan icónicos de la casa como Yo La Tengo y, sobretodo, Pavement. La característica voz de Toledo, además de los estridentes ritmos de guitarra, hacen que también se nos venga a la cabeza la música de los primeros Strokes, aquellos que antes de apagarse dejaron para la posteridad obras maestras como “Is This It” o “Room on Fire”. Sonando sinceros y enérgicos, Car Seat Headrest dan sucesión a su anterior álbum “Teens of Style”, creando así una segunda página de una especie de radiografía sobre la juventud, sus fases y, por supuesto, sus desfases.

Esta nueva entrega la abre ‘Fill in the Blank’, un tema con el poder de un himno en el que ya vislumbramos algunas de las líneas maestras del disco: canciones en constante evolución, tan cambiantes y confusas como las letras que flotan sobre ellas: “You have no right to be depressed / You haven’t tried hard enough to like it / Haven’t seen enough of this world yet / But it hurts, it hurts, it hurts, it hurts”. Una angustia existencialista que acabará por convertirse en resignación ante las complejas situaciones que plantea la vida con responsabilidades. Más pasajes tóxicos en ‘Vincent’ para abordar de lleno el mágico y peligroso mundo de las adicciones en ‘Destroyed By Hippy Powers’ y más aún en ‘Drugs With Friends’, donde el mal viaje de la noche anterior ya no resulta tan gracioso y desemboca en una agónica paranoia. El impacto frontal de los primeros cortes continúa haciéndonos sangrar y nos regalan ‘Not What I Needed’, que pese a su sampleado final algo discutible, se erige como una de las mejores piezas del nuevo motor de Car Seat. Indiscutibles son los alaridos iniciales en los que Toledo se hace trizas la garganta para recordarnos a los todopoderosos Pixies de finales de los 80, imitando así algunos de los mejores rugidos de Black Francis. Para terminar la intachable cara A de este extenso disco, ‘Drunk Drivers / Killers Whales’ pone de nuevo en órbita al oyente con una de las odas al desencanto y a la melancolía más sobresaliente de los últimos tiempos.

Con un sonido muy deudor de los ya citados Pixies, Car Seat Headrest siguen a lo suyo y nos balean con la despiadada ‘1937 State Park’ o ‘Connect the Dots’, además de más canciones strokianas como ‘Unforgivin Girl’ para introducirnos a base de vientos la épica que promulga la llegada de ‘Cosmic Hero’. Y así llegamos a otra de la cumbres del álbum: ‘The Ballad of the Costa Concordia’, un retrato lírico que se extiende más de 11 minutos divididos en tres pasajes musicales en los que Toledo hace que nos sintamos a la deriva, inseguros de cuál es el camino correcto pero conscientes de la gravedad de nuestras decisiones erróneas. Echando ya el cierre al disco, una tranquilita como ‘Joe Goes to School’, que acaba de poner el lazo al que, con absoluta seguridad, será uno de los mejores discos del año. Solo esperamos que Car Seat Headrest sigan trayéndonos a la memoria aquellas historias nacidas en el asiento trasero de algún coche quién sabe dónde.

Sobre el Autor

Luis Arteaga
Luis Arteaga

Todavía te debo una disculpa, no te devolví el cuchillo nunca.

Artículos relacionados

Deja tu comentario

Su dirección de email no será publicada. Campos obligatorios *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.