[Actualidad] Aldrin y Collins – “Odisea en el Espacio de Confort” (2018)

reseña aldrin y collins odisea en el espacio de confortDos años después de su último trabajo discográfico, Aldrin y Collins nos dicen ‘Hola’ con un minuto instrumental que se enlaza con ‘Ejercicio de Memoria’, tema en el que ponen ya todas las cartas sobre la mesa. En él nos remiten al placentero estado melódico con el que nos invadía su anterior referencia, un “Escuchas” de corta duración pero de reivindicable personalidad. Pero “Odisea en el Espacio de Confort” no se queda en mera continuación de su último trabajo y ‘El Adulto Amenazado’ nos muestra a unos Aldrin más crudos, más intensos, más guitarreros y con un poco más de mala hostia, desde el sonido hasta la letra. Puros noventa en un tema en el que los riffs de sus dos guitarras se dan la réplica y danzan al compás en un baile que continúa vivo en ‘La Canción de Invierno’. De áspera melodía vocal y empatillado estribillo, nos muestra el lado más punk de la banda de Cerdanyola, especialmente en ese abrupto final que contrasta tan bien con el arranque de ‘Estocolmo es una Mierda’. Fluyendo como una sola, las dos canciones se dan la mano en el tramo más inspirado del disco y con su explícito título, la segunda refleja la realidad cotidiana más cortante acercándose a los Standstill de su mejor época. En ‘La Canción del Verano’, por contra, son Nueva Vulcano a quienes reivindican involuntariamente con un tema directo de acertadísimo y positivista power pop. Y en la misma línea sonora se encuentra ‘Tigre Bengalí’, canción con la que cierran esta nueva colección de temas y que se trata de una versión del mismísimo Tino Casal, al que llevan a su terreno de la mejor forma posible, especialmente en ese estribillo que definitivamente parece haber sido creado para corear en sus conciertos.

Con Txosse Ruiz de los estudios Wheel Sound de nuevo a los mandos y el mastering de Víctor García en los imprescindibles Ultramarinos, Aldrin y Collins han vuelto a conseguir que sus canciones se nos pasen en un suspiro y sus discos (o más bien epés) nos dejen con ganas de más. Siempre a lo suyo y reivindicando desde el propio nombre a esos grupos de la tan necesaria como infalible segunda línea, los Collins vuelven a mostrar su mejor cara en unas canciones grabadas en directo, que respiran frescura y que ganan con las escuchas, tanto por la ardua tarea de descifrar unas letras personales y sumergidas entre una potente instrumentación como por desgranar esos constantes cambios de ritmo e intensidad. Pues sí, toda una odisea dentro de su particular espacio de confort.

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